Episodio 21 – Décadas de Peste y Muerte

Episodio 21 – Décadas de Peste y Muerte

Este es el primer episodio que va al aire que mi madre no podrá leer en su cuerpo, el cuerpo material de todos nostoros, mortales en este mundo.

Esta semana, mi mamá sufrió un golpe al cerebro, y despues de una coma de un dia, se fue a la vida eterna.

Se fue a vivir con mi papá, en un mundo donde se supone que no exiten penas, lágrimas, hambre e injusticias.

Y donde no hay Peste y Muerte.
Y es una ironia que este episodio sea llamado asi, pero mi mamá no hubiese querido que yo dejara de escribir este podcast, y a pesar de su avanzada edad, mi mamá nunca dejó de escuchar mis episodios, a veces hasta dez veces seguidas.

Te amo, Mamá!

Que Dios los bendiga a todos!


Excelente podcast, magnífica narrativa.

Estimado Abel, le escribo desde México, la recientemente oficialmente llamada Ciudad de México en contraste con el nombre usual de Distrito Federal que llevo por muchos años. Ha sido un placer descubrir El cuento de Roma, con una narrativa y síntesis encantadoras. Solo me tomó dos días ponerme al corriente, habiendo encontrado en un usted un compañero y maestro en mis trayectos de ida y vuelta entre el trabajo en la universidad, el consultorio y la casa, decidí escribirle para manifestarle mi gratitud y aprecio. Espero que no desista de su proyecto pues como yo habrá muchos que le escuchan y valoran. Afectuosos saludos Dr. Ito

Mis condolencias

Estimado Abel Sigo sus podscats del Cuento de Roma cada semana y siempre espero al siguiente capítulo como a agua de mayo. Le oigo desde Torrelodones, en la provincia de Madrid, España. Ni que decir tiene que su trabajo me parece tan admirable como entretenido. Soy lector asiduo de la Historia y sé reconocer la rigurosidad que usted emplea a la hora de narrarla. Pero si me he puesto en contacto con usted ha sido por un motivo doloroso que, seguro que nos ha impactado a todos los que le seguimos. Por tanto, permítame el atrevimiento de este desconocido que se cuela en su lista de mensajes. Le expreso mi más sentido pésame por la reciente muerte de su madre. Su voz quebrada al finalizar su último capítulo reflejaba su dolor. Nuestra afición por la cultura nunca nos llega de forma espontánea y siempre tienen mucho que ver nuestros padres en ella, así que quiero reconocer la labor de su madre en lo que usted hace hoy y que tanto me admira. Reciba un muy cordial saludo y, de nuevo, perdone mi intromisión en su vida privada. Enrique Gómez Salas