Episodio 30 – Las Montañas Samnitas

Episodio 30 – Las Montañas Samnitas

Roma se enfrenta a los Samnitas cuando estos atacan a la ciudad de Capua. Introducimos a Marco Valerio Corvo, Aulo Cornelio Coso, y a Publio Decio Mus. También, Marcia visita Roma. 

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 30 — Las Montañas Samnitas.

El famoso poeta romano Virgilio a veces escribía tres oraciones en un día entero, y luego las borraba, no contento con su trabajo. Esto fue lo que un día escribió, en su obra llamada La Eneida.

Recuerda, Romano, que es para ti gobernar a las naciones. Esta será tu tarea, imponer los caminos de la paz, perdonar a los vencidos, y domar a los orgullosos de la guerra.

Estoy casi seguro que el día que escribió esto, no se sentía mal por lo que logró.

En los próximos cien años veremos como Roma se convertirá, de un centro regional, al poder indiscutido de la península Itálica.

Hace menos de 40 años, todo el mundo se unió a darle patadas a Roma, pensando que los Senones de Breno la dejaron moribunda.

Pero pronto, ninguna tribu el Italia le causará amenazas a los Romanos, y cuando lo vuelvan a hacer en unos 150 años, no será para desafiar el poder de Roma, si no para ser incluidos como ciudadanos de Roma.

Pero, por supuesto, aún no estamos allí, así que vamos paso a paso.

En esta época, Roma estaba preocupada con galos.

Y no estoy hablando de los galos Senones, si no de galos en general.

En la consciencia común de los Romanos, la idea de los galos se había metido muy profundamente, y cada vez que noticias surgían de galos andando perdidos por los Apeninos o por las llanuras de Italia Central, Roma nombraba a un dictador.

La preocupación por los galos fue tan importante en Roma que el Senado decidió enviar mensajeros especiales hacia las montañas al este de Roma, y ponerse en contacto con una de las tribus que vivía en esa zona.

Los Samnitas.

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Episodio 29 – El Primer Cónsul Plebeyo

Episodio 29 – El Primer Cónsul Plebeyo

Finalmente, los plebeyos tienen un Cónsul de entre los suyos. Y enhorabuena, porque el problema de los guerreros Samnitas se avecina con cada invierno que pasa. Y hablando de inviernos, esta vez tenemos un invierno que acaba con nuestro Lucio, y con Marco Furio Camilo. 

Transcripción parcial del episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 29 — El Primer Cónsul Plebeyo.

Estamos en el año 368 antes de Cristo. Un joven de alta estatura, llamado Lucio Sexto Laterano, acababa de desmontar frente al edificio del Senado, con tres pergaminos de papel bajo su hombro.

Lucio Sexto Laterano era un Tribuno de los Plebeyos.

En otras palabras, él era automáticamente un enemigo del 100% de los Patricios de Roma, y nada que estuviese en su poder, era bienvenido en el Senado.

Mucho menos, tres gruesos pergaminos, conteniendo leyes que cambiarían Roma.

Cuando Lucio Sexto Laterano subió por las escalinatas, él estaba muy consciente que toda Roma lo miraba. Tres de sus proyectos estaban a punto de convertirse en leyes, y esta vez, ni el mismísimo Camilo no se le pondría en el camino.

La primera ley hacia que todo lo que un deudor pagaba en forma de intereses, se convertía en capital de dicha deuda, y, por ende, el pago de deudas ya no sería como una vuelta de mula, atada a un molino para moler granos.

La segunda ley le prohibía a cualquier persona, Patricio o plebeyo, poseer más de 300 acres de tierra sin uso, y en los alrededores de Roma, y también prohibía que más de 100 vacas o cabras utilicen terrenos públicos de Roma para pastar.

La tercera ley—la más importante, decía que uno de los Cónsules elegidos cada año en Roma, debía ser de origen Plebeyo.

Los Patricios sabían que iban a perder, y mandaron a llamar a marco Furio Camilo, para que los salvase.

Así que, mientras las deliberaciones de todo eso comenzaban, mensajeros secretos iban a todo galope hacia la residencia de Camilo.

[…]

Lucio Sexto Laterano fue elegido como el primer Cónsul de origen Plebeyo, en el año 366 antes de Cristo.

Y la promesa que el viejo Fabio Ambusto le dió a su hija menor, la que se tuvo que casar con un Plebeyo, se cumplió al pie de la letra.

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Episodio 28 – La Roca Tarpeya

Episodio 28 – La Roca Tarpeya

El comienzo de Roma, versión dos – después de las cenizas. Marco Furio Camilo y Marco Manlio Capitolino son los indiscutidos héroes de Roma, pero uno acabará siendo un villano. También, el milagro de Aeliana, la esposa de Lucio.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 28 — La Roca Tarpeya.

La semana pasada vimos el fin de la trilogía del ataque, asedio, y saqueo de Roma.

Vimos como los galos de Senones finalmente se fueron de Roma, y como Camilo se convirtió en la persona que verdaderamente dirigía el destino de la ciudad.

Y aquí creo que un buen momento de decirles lo que Tito Livio escribió en la primera página de su sexto libro, esa obra gigantesca que hizo, llamada AB URBE CONDITA, o “DESDE la FUNCDACION de la CIUDAD” en castellano.

Leo esto de la primera página, libro 6:

Las transacciones de los romanos, desde la creación de la ciudad de Roma hasta la captura de la misma, primero bajo reyes, luego bajo cónsules y dictadores, decenviros y tribunos con poderes consulares, sus guerras en el extranjero, sus disensiones en casa, todo lo he expuesto en cinco libros.

Temas y eventos me fueron oscurecidos, tanto por su gran antigüedad, como si fueran objetos que desde su gran distancia apenas puedo percibir, así como porque en aquellos tiempos el uso de las letras, el único fiel guardián de la memoria de acontecimientos, era inconsiderable y raro.

Y, además, lo que se contenía en los comentarios de los Pontífices, y otros registros públicos y privados, todo se perdió durante los incendios que asecharon a la ciudad.

De aquí en adelante, desde este segundo origen de la ciudad, la cual nació de entre sus propias cenizas, esta vez más saludable y más vigorosa, los logros de Roma dentro de Roma y en el extranjero, serán narrados con más claridad y autenticidad.

Creo que hasta el mismo Tito Livio debe haber suspirado con alivio.

[…]

En nuestra saga familiar vemos que nuestra querida Aeliana fue más que bendecida por los dioses de Roma, porque lo que le pasó a ella, era algo tan raro que toda Roma habló de ese evento por muchos inviernos.

Aeliana tuvo un embarazo extremadamente difícil y doloroso, y la gente decía que el vientre de la muchacha había crecido demasiado grande, como para traer al mundo a un sólo bebé.

Y la gente tuvo la razón.

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Episodio 27 – Hierro y Oro

Episodio 27 – Hierro y Oro

El final de nuestra trilogía del saqueo de Roma. Breno está en la historia, y al final de este episodio, tenemos la mejor de las noticias de Aeliana y Lucio.

Transcripción parcial del episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 27 — Hierro y Oro.

La semana pasada vimos como los galos de Breno y los Romanos de Quinto Sulpicio comenzaron a deliberar. Ambos cansados, ambos contando muertos a diario, y ambos con un ego más grande que las siete colinas de Roma, juntas…

Pero aquí uno de los dos lados tenía una leve ventaja, y esa ventaja era la esperanza que Camilo llegaría en cualquier momento con sus tropas.

Mientras tanto, quiero que se imagine la ciudad de Roma.

El Circo Máximo, que aun solo poseía gradas de madera, se ha convertido en una morgue temporaria donde el humo no paraba de mostrarle a todo el mundo donde fue que los galos habían decidido a apilar y a quemar a sus caídos.

Era el fin de un invierno extremadamente templado—y como por obra de las diosas Cloacina, que había tapado los desaguaderos de las cloacas de Roma, Poena, diosa del castigo, y Tempesta, diosa de las tormentas, que no causó ni una sola tormenta ese invierno, que congelara o se llevara partes de los cuerpos que se podrían por toda Roma, los galos terminaron sufriendo más que los romanos.

Desde el mercado de reses, al sur del puente de la ciudad, y hasta la Puerta Capena, en la esquina sureste de Roma, todo estaba quemado.

Esta era la Roma, que Marco Furio Camilo estaba a punto de salvar, según la versión que los romanos describieron.

[…]

Sea como sea, Camilo fue proclamado como el padre de la Patria, y segundo fundador de Roma.

Y aquí va un muy buen análisis:

El saco de Roma no parece haber sido tan desastroso como la tradición romana reivindicada.

Sabemos por arqueología, que no se ha encontrado evidencias que apoyen la idea de que la ciudad fue incendiada, y el poder romano parece haberse recuperado muy rápidamente después del desastre.

La evidencia temprana sugiere que la ciudad fue evacuada por lo menos parcialmente antes de que los galos llegaran-según la tradición romana las vírgenes vestales y sus objetos sagrados fueron escoltados a Caere por un tal Lucio Albino o Albinio (posiblemente el mismo Lucio a quien Aristóteles nombra con el salvador de Roma, y no Camilo).

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Episodio 26 – El Estado de la Unión – 390 AC.

Episodio 26 – El Estado de la Unión – 390 AC

Los galos entran a la ciudad. Dónde está Lucio? También, una lista de los estados de todos los estados alrededor de Roma, u una lista de cónsules y tribunos militares.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 26 — El Estado de la Unión – 390 AC.

La semana pasada vimos como los galos de Breno llegaron a las puertas de Roma—puertas que nadie cerró…

Esta semana estamos en nuestro episodio 26, lo que significa dos cositas:

UNO – Estamos en nuestro segundo episodio de tipo EL ESTADO DE LA UNION, que ésta vez nos encuentra en el año 390 antes de Cristo,

Y DOS – Estamos a 26 episodios, lo que significa que tenemos medio año de valor acumulado. Un año – 52 semanas; medio año – 26, verdad?

Muy bien. Este episodio, como va a ser un poquito más largo, se va a componer de tres partes principales.

Primero veremos qué andaba pasando en Roma misma. De ahí vamos a ver el mundo de Roma, con un vuelo de águila, al igual que la vez pasada, y por lo tanto iremos alrededor del mundo en el sentido del reloj.

El norte de Italia primero, luego Dalmacia, Macedonia, Grecia, Asia Menor, Siria y la futura Palestina, Egipto, Cartago y África del Norte. De ahí a la península Ibérica, las Galias, y de regreso a Roma, viendo si hay algo importante en las islas del Mediterráneo: Sicilia, Córcega, y Cerdeña.Si alguna región no ha producido algunos cambios grandes, pues esa región no será mencionada en nuestro vuelo de águila, y como un buen ejemplo de esto serían las islas británicas, donde no ha habido cambios de grandes consecuencias para que nos detengamos ahí.

Despues iremos a la tercera parte de este episodio donde veremos una breve lista de los gobernantes de Roma—desde el último ESTADO DE LA UNION, hasta éste ESTADO DE LA UNION.

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Episodio 25 – Aquí Vienen los Galos

Episodio 25 – Aquí Vienen los Galos

El Cuento de Roma – Los Senones atacan Roma, y saquean la ciudad eterna, mientras Marco Furio Camilo se encuentra en su exilio.

Transcripción parcial del episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 25 — Aquí Vienen los Galos.

La semana pasada vimos como Marco Furio Camilo fue exiliado de Roma, después de haber conquistado Veyes, y después de haber duplicado el territorio de Roma.

En cuanto a Veyes, la ciudad se convirtió en una ciudad fantasma. Los campesinos alrededor de Veyes—quienes inicialmente no fueron molestados por Roma, rápidamente fueron absorbidos por unos pocos senadores patricios.

De hecho, la mayor parte de las tierras nuevas de Roma cayó en manos de un grupo pequeño de Patricios, y Roma se sentía en la cima de su gloria.

Pero como sabemos, cuanto más alto uno vuela, más fuerte uno cae, y ésta no fue una excepción a la regla.

[…]

Y entonces, pasó lo que NO tenía que pasar.

Uno de los embajadores romanos, para ser más exacto, Quinto Ambusto le metió un espadazo a un galo. Ese galo resultó ser uno de los caciques de Breno mismo.

Me puedo imaginar que la sangre le salía del pecho como una fuente romana, y el grueso cacique Senon se desplomó sobre el piso del Senado, ni un minuto más tarde. Muerto.

Todo el mundo se detuvo por un instante, y Breno mismo dió un salto hacia atrás. Tras una pausa que debió haberse sentido como un siglo entero, Breno se retiró del Senado, acompañado por todos sus galos.

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Episodio 24 – Marco Furio Camilo

Episodio 24 – Marco Furio Camilo

Cinco veces dictador. Cuatro veces Tribuno militar. Tres triunfos en Roma. Entonces, por qué lo echaron de Roma?

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 24 — Marco Furio Camilo.

“Padre.”

Si bien la voz de Lucio era firme y bien oíble, el viejo Marco no movió ni un solo músculo, postrado en su cama. Lucio volvió a intentarlo, poniendo una mano sobre el hombro del anciano, muy suavemente, pues temía causarle dolor con su toque.

“¡Padre Marco!”

Levemente, Marco abrió sus ojos, y una sonrisa apareció en su rostro.

“¿Has vencido, hijo?”

“Si, Padre,” respondió Lucio, orgullosamente. “Los destruimos por completo, Padre. Y te he traído esto.”

Lucio levantó unos pergaminos a la altura de los ojos de su padre, para que este las pudiera ver. Sin esperar que el viejo preguntara, Lucio le explicó que los pergaminos eran planos de máquinas para estirar cuero, tales como ellos jamás lo habían visto.

Los etruscos, resultaba ser, eran mucho más avanzados tecnológicamente hablando, que los romanos, y parte del botín de guerra eran de inmenso valor para los ingenieros romanos.

Desde cómo hacer arcos de punta triple, para las salidas de agua sucia al rio Tiber, hasta como izar velas de barcos con la fuerza de un solo hombre, casi todo en Veyes era totalmente nuevo para los ingenieros de Roma de aquellos tiempos.

“¡Padre!  Esta máquina hasta podrá estirar cuero de renos,” exclamó Lucio, entusiasmado. El taller de escudos no dará abasto, se imaginaba el joven.

“Ah, los renos,” respondió el viejo. “No habrá renos en unos años más, hijo. Ya verás…”

Y el viejo tenía razón. En menos de dos generaciones el clima comenzó a volver a temperaturas como las que regían antes en Roma.

Renos, leones alpinos, y los largos inviernos comenzaron a desaparecer de Roma.

Nunca más el rio Tiber se volvió a congelar.

Cabe añadir aquí que leones alpinos eran las flores que hoy conocemos como el Edelweiss, y no estoy hablando de los felinos africanos. Leones, como tales, habían desaparecido de Italia—y casi toda Europa, ya hace más de mil años, y ahora las flores, llamadas leontopodium alpinum, o leones alpinos, desaparecían de las cercanías de Roma.

“Cuéntame, hijo. Con toda esa ciencia, como lograron entrar a Veyes?”

“Si, Padre. Fue por la obra de los dioses mismos, Padre. Yo fui el noveno hombre en pisar el suelo de Veyes. Y para sorpresa de todos, entramos en el mismísimo templo de Juno, Padre. Para cuando yo salí del túnel que el dictador mandó hacer, solo quedaban dos o tres sacerdotes vivos.”

Lucio le contó a su padre como los romanos habían excavado un túnel para entrar a la ciudad, y como, luego de la caída de Veyes, el ejército se llevó la estatua de Juno misma, a Roma.

“Y eso, Padre, fue porque los dioses mismos apaciguaron las aguas del lago Alba. Y gracias al ingenio del dictador,” añadió Lucio.

Cuando Lucio decía “el dictador,” por supuesto que se refería a Marco Furio Camilo.

“No creas en todo lo que oyes, hijo,” suspiró el viejo. “He oído otras versiones, y no fueron los dioses. Tampoco fue porque un sacerdote etrusco fue capturado por los romanos, hijo.”

“Pero, Padre… Los senadores mandaron gente a Delphi, y cuando…”

“¿Delphi? ¡Ja! No me hagas reir, hijo, y no te comportes como un idiota de once años frente a mis ojos,” el viejo casi explotó, y vigor parecía volver a su rostro.

“Esas historias son para gente que no sabe distinguir entre un ganso sagrado y una gallina común. Y si me cuentas eso porque piensas que se me fue el cerebro, estas cometiendo un pecado, Lucio. Y tampoco me digas cosas lindas de ese hijo de una serpiente, Camilo. Camilo es un Patricio. Y un Patricio jamás ayuda a un plebeyo. Punto y aparte. Igual que Cincinato.”

Silencio.

El viejo Marco solo llamaba a su hijo por su nombre cuando estaba verdaderamente enojado.

Lucio, sorprendido, se calló la boca, y profundamente dentro de sí mismo, se preguntaba cómo era que Padre sabía todo eso. Al parecer el joven había subestimado el razonamiento y el espíritu de su anciano padre.

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Episodio 23 – No llores por mí, Veyes

Episodio 23 – No llores por mí, Veyes

En este episodio vemos el fin de Veyes. Para siempre. 

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 23 — No llores por mí, Veyes.

No es por nada que existe la expresión “hogar dulce hogar,” o “home sweet home” en inglés.

No creo ni por un minuto que exista un idioma que no tenga una frase o expresión que no sea un buen equivalente de esto, y creo que eso tambien vale para los antiguos romanos.

Pero, como veremos en este episodio, esto tambien cuenta para los enemigos de Roma, y hoy hablamos de dos de estos enemigos: Fidenas y Veyes.

La primera fue la única ciudad al sur del rio Tiber, y la segunda era la ciudad etrusca más conocida y probablemente la más fuerte de toda la confederación etrusca.

Como primero, recordemos que Veyes y Roma eran algo así como una imagen reflejada en un espejo, cada una de ellas teniendo poder de un lado del Tiber, y cada una manteniendo un pequeño enclave del otro lado del rio.

El enclave de los etruscos del lado sur del Tiber estaba a unos 8 o 9 kilómetros rio arriba de Roma, mientras que los romanos mantenían control del lado norte del Tiber justo en frente a su propia ciudad.

Después de la primera tal llamada guerra veyense, la ciudad de Fidenas no fue exactamente conquistada por los Romanos, pero tampoco quedó explícitamente bajo el control de los etruscos. Estoy hablando de la guerra del 484 al 474 AC, en la cual la familia de los Fabios fue aniquilada.

A medida que el tiempo avanzaba, y en parte debido a todas las plagas que decimaron a los romanos, no hubo una clara delineación de guerra o paz hasta el año 437 o 434 AC, según nuestras fuentes.

Hasta ese entonces los romanos tenían  relativa influencia sobre Fidenas, y además había muchos residentes romanos viviendo allí. Pero todo cambió cuando los fidenitas cambiaron de partido, poniéndose voluntariamente bajo el dominio del rey de Veyes, un hombre llamado Lars Tolumnio.

Inmediatamente, Roma envió a cuatro embajadores a Fidenas para investigar si esto era real, y cuáles eran las razones por ese cambio de rumbo. Los Fidenitas, no sabiendo que decirles a los embajadores romanos, rápidamente enviaron sus propios embajadores a Veyes para preguntarle a Lars Tolumnio qué hacer con los romanos.

Según la leyenda, Tolumnio quien estaba jugando a un juego de dados en el momento en el que recibió las noticias, hizo una broma acerca de estos embajadores, diciendo algo como por qué no se morían todos los romanos, y los fidenitas inmediatamente volvieron a Fidenas y reportaron el mensaje, que por supuesto, fue totalmente malentendido.

Pero, ni dos por tres—los fidenitas mataron a los embajadores romanos.

Cayo Fulcinio, Clelio Tulo, Espurio Antio, y Lucio Roscio fueron ejecutados en la plaza pública de Fidenas, sin siquiera tanto como un juicio provisional.

Tito Livio ofrece una clara narrativa de la guerra a continuación.

La primera batalla se libró en el lado romano del río Anio, y fue ganada por el cónsul Lucio Sergio Fidenas, aunque a un costo extremadamente alto.

Y aquí no quiero que piensen que un cónsul romano se llamaba Fidenas.

No, este es uno de los típicos casos donde un apellido se le agrega a un romano, por haber conquistado un territorio para Roma.

Así que, ahora el hombre se llamada Lucio Sergio Fidenas.

Después de esa costosa victoria Mamercino Amilio fue proclamado dictador de Roma por el Senado. El dictador consiguió forzar a los veyenses a retirarse al otro lado del río Anio, pero no mucho más lejos que eso.

De hecho, solamente empujaron a los veyenses hasta las colinas que se encontraban entre Fidenas y el rio Anio. El rey Tolumnio ocupó esa posición hasta la llegada de sus aliados de otra ciudad llamada Falerii, mientras que los romanos tomaron una posición en el ángulo entre el Anio y el Tíber.

Como primera nota de al lado, el lugar donde los romanos se fortificaron estaba tan cerca de Roma que los romanos podían ver los techos de su propia ciudad, y todo lo que sucedía en la colina del Capitolio.

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Episodio 22 – Tito Livio y Virgilio

El Cuento de Roma – Tito Livio y Virgilio

Este es nuestro primer episodio de BIOGRAFIAS, y para este episodio he elegido a Tito Livio y a Virgilio.

Un historiador y un poeta. Ambos eran contemporaneos del emperador Augusto.

Asi se ve un poema con la metrica llamada hexámetro dactílico:

Y asi suena:

Transcripción parcial del episodio

Hola, les habla Abel desde Zagreb, Croacia. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 22 — Tito Livio y Virgilio.

Virgilio y Tito Livio – Tito Livio y Virgilio. Al final y al cabo el orden no es tan importante, pero aquí les cuento la principal razón por la cual he decidido llamar este episodio así.

Sin bien en nuestro Episodio 1 comenzamos a narrar la historia de Eneas y su huida de Troya, que obviamente viene de una obra de Virgilio, y si bien Virgilio fue mucho más mencionado en los primeros episodios de nuestro cuento, el diseño de la cubierta le favorecía mucho más a Tito Livio que a Virgilio.

No, no estoy hablando de una competición estética o de una audición literaria entre los dos hombres, sino que, al cabo de elegir las dos caras que pondría en la tapa mi episodio con Photoshop, pues… he decidido poner a Tito Livio de frente y a la izquierda, y a Virgilio de perfil y a la derecha.

Y como nosotros pertenecemos a una cultura que escribe de izquierda a derecha, pues ahí lo tiene: Tito Livio y Virgilio.

En cuanto a mi vida privada, aquí estoy en Zagreb, la capital de Croacia.

Un país en el que no nací, no fui a la escuela, y no tengo ningún derecho a pensión o jubilación, porque nunca trabaje aquí. Si sumo todas las visitas que hice aquí, tengo algo así como un año uy medio de estar en Croacia. Es por esto que los croatas, cuando me oyen hablar en croata, me miran raro, y no pueden adivinar de qué parte provengo, a pesar de que no hago errores de gramática, de inclinación de sustantivos, o de conjugación de verbos.

Y además, comparado con 12 años que viví en Alemania, 13 años y pico en Argentina, 17 años en los Estados Unidos, y siete años en China, todo lo que viví en Croacia no llega ni a un 3% de mi vida.

Y aquí estoy, recuperándome de un golpe que la vida me dió.

Hoy hace ya (con la palabra ya subrayada), hoy hace ya una semana entera que enterré a mi mamá. Como vuela el tiempo.

Y al igual que los romanos, sentí que el mundo se derrumbaba alrededor mío.

Cuando en el año 18 antes de Cristo, un barco proviniendo de Grecia ancló en el puerto de Roma, noticias de terror cundían por las calles de la ciudad eterna.

Quiero resaltar aquí que barcos que provenían de lugares lejanos, tal como Grecia, no hacían puerto en Ostia, que si se acuerdan, fue fundada por aquel cuarto rey de Roma, Anco Marcio, sino que tomaban refugio en el puerto llamado Portus Julius que fue construido durante la época de la dinastía Julia en Roma.

Construcción comenzó durante los últimos anos de la vida de Julio Cesar, pero la mayor, y mejor parte del puerto fue diseñada por Marco Agripa, quien, como sabrán, verdaderamente fue la mano derecha el primer emperador de Roma.

La construcción de ese puerto va a merecer un episodio para sí mismo, pero para eso falta rato, así que vamos a ir cerrando el paréntesis del tema del puerto de Roma, y vamos a volver al tema del pánico que cundía desde el Puerto Julio, y hasta Roma misma. Eso era una distancia de unos 220 kilómetros en total.

Cuando uno de los pasajeros más distinguidos que viajaba en ese barco descendió al muelle de piedras de basalto poligonales, dos esclavos inmediatamente lo cubrieron con una especie de paraguas, a pesar de que la lluvia era mínima.

Fue ahí que Tito Livio se enteró que un grupo de esclavos se había escapado de una granja perteneciente a uno de los terratenientes más ricos del área del golfo de Nápoles, y que estaban aterrorizando las periferias de Roma, y ganando tracción a medida que avanzaban.

[…]

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Episodio 21 – Décadas de Peste y Muerte

Episodio 21 – Décadas de Peste y Muerte

Este es el primer episodio que va al aire que mi madre no podrá leer en su cuerpo, el cuerpo material de todos nostoros, mortales en este mundo.

Esta semana, mi mamá sufrió un golpe al cerebro, y despues de una coma de un dia, se fue a la vida eterna.

Se fue a vivir con mi papá, en un mundo donde se supone que no exiten penas, lágrimas, hambre e injusticias.

Y donde no hay Peste y Muerte.
Y es una ironia que este episodio sea llamado asi, pero mi mamá no hubiese querido que yo dejara de escribir este podcast, y a pesar de su avanzada edad, mi mamá nunca dejó de escuchar mis episodios, a veces hasta dez veces seguidas.

Te amo, Mamá!

Que Dios los bendiga a todos!


Excelente podcast, magnífica narrativa.

Estimado Abel, le escribo desde México, la recientemente oficialmente llamada Ciudad de México en contraste con el nombre usual de Distrito Federal que llevo por muchos años. Ha sido un placer descubrir El cuento de Roma, con una narrativa y síntesis encantadoras. Solo me tomó dos días ponerme al corriente, habiendo encontrado en un usted un compañero y maestro en mis trayectos de ida y vuelta entre el trabajo en la universidad, el consultorio y la casa, decidí escribirle para manifestarle mi gratitud y aprecio. Espero que no desista de su proyecto pues como yo habrá muchos que le escuchan y valoran. Afectuosos saludos Dr. Ito

Mis condolencias

Estimado Abel Sigo sus podscats del Cuento de Roma cada semana y siempre espero al siguiente capítulo como a agua de mayo. Le oigo desde Torrelodones, en la provincia de Madrid, España. Ni que decir tiene que su trabajo me parece tan admirable como entretenido. Soy lector asiduo de la Historia y sé reconocer la rigurosidad que usted emplea a la hora de narrarla. Pero si me he puesto en contacto con usted ha sido por un motivo doloroso que, seguro que nos ha impactado a todos los que le seguimos. Por tanto, permítame el atrevimiento de este desconocido que se cuela en su lista de mensajes. Le expreso mi más sentido pésame por la reciente muerte de su madre. Su voz quebrada al finalizar su último capítulo reflejaba su dolor. Nuestra afición por la cultura nunca nos llega de forma espontánea y siempre tienen mucho que ver nuestros padres en ella, así que quiero reconocer la labor de su madre en lo que usted hace hoy y que tanto me admira. Reciba un muy cordial saludo y, de nuevo, perdone mi intromisión en su vida privada. Enrique Gómez Salas

Episodio 20 – Lucio Quincio Cincinato

Episodio 20 – Lucio Quincio Cincinato

En este episodio terminamos con la tortura de los hombres que crearon aquellas Doce Tablas, y vemos la vida y muerte de un personaje único en la historia de Roma: Cincinato. Tan único que los americanos compararon a George Washington con él.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Dalian, Sur de Manchuria, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 20 — Lucio Quincio Cincinato.

“¡Marcia! Cuando padre te dijo lo que le pasó a tu mamá, ¿te dijo lo que un tal Apio Claudio hizo?”

“¿A mamá?”

“No, no a mamá. No le hizo nada a mamá, personalmente. Sino en general, en Roma.”

Marcia y Tía Julia se quedaron hablando hasta tarde esa noche, algo muy inusual en Roma antigua, donde la gente—especialmente los plebeyos, se iban a dormir antes de la puesta del sol, y se levantaban antes de la salida del sol.

[…]

Cincinato nació en el año 519 AC, diez años antes del fin de la monarquía de Roma, en una familia de origen patricio. Ya sabemos de partes de la vida de él, y como les ganó a los Ecuos en la batalla del Monte Álgido, pero aquí quiero contarles otros detalles de su vida.

Y para eso, ordené estos detalles en diez puntos, a saber:

UNO – Cincinato no era un verdadero amigo del pueblo, como fue interpretado muchos siglos después. De hecho, Cincinato no pudo haber sido más opuesto a la publicación de la las Doce Tablas, y junto con su hijo, Casio Quincio, hicieron todo lo posible para bloquear la publicación de esas leyes.

DOSCincinato si fue un buen símbolo romano de hombría, y otras virtudes cívicas, tales como rectitud, honradez, integridad, frugalidad rústica, y falta de ambición personal. Tambien poseía una gran capacidad estratégica militar y legislativa.

TRES – Cuando su hijo Casio empezó a tomar las leyes en sus propias manos, organizando pandillas de jóvenes Patricios para ir por las calles y darles palizas a plebeyos al azar, Cincinato ni le aplaudía, ni le prohibía tales acciones. Así es, Casio muy a menudo andaba aterrorizando a familias plebeyas por la ciudad de Roma, hasta que se le fue la mano, y tuvo que huir de Roma, antes de presentarse frente a un juez para responder por sus acciones caprichosas.

CUATRO – No hemos escuchado absolutamente nada más de ese hijo de Cincinato, después de su exilio. Si bien se corroboró que Cincinato no tuvo ninguna relación directa con los crímenes de su hijo, sabemos por ciertas fuentes que las relaciones entre padre e hijo eran casi nulas, después de que el hijo abandonó Roma.

Cincinato tuvo que pagar por los daños causados por su hijo, y el monto decidido por el juzgado fue en el valor de unos tres mil burros, que era una suma bien alta para el poder adquisitivo de Cincinato.

Después de vender su casa en Roma, sin embargo, Cincinato nunca trató de traer a su hijo de regreso, para darle justicia, y en lugar de ello, el Patricio se retiró a una granja en las afueras de Roma y al otro lado del rio Tiber, donde se dedicó a plantas lechugas.

CINCO – En el año 439 AC, once años después de la publicación de las Doce Tablas, una hambruna muy grave atacó a Roma. Un plebeyo adinerado, llamado Espurio Maelio decidió comprar una flota entera de granos de Sicilia por su propia cuenta, y repartir los granos entre los ciudadanos de Roma, a precios más bajos de los precios del Senado, y a veces hasta libre de cargo.

[…]

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Episodio 19 – La batalla del Monte Álgido

Episodio 19 – La batalla del Monte Álgido

Esta vez no peleamos en contra de latinos. Esta vez, los peligrosos Ecuos le dan lucha a Roma.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Dalian, Sur de Manchuria, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 19 — La batalla del Monte Álgido.

Así, es—éste es el primer episodio no enviado al aire desde Pekín, China—desde que empecé a grabar este podcast.

Estoy en una ciudad portuaria y balnearia llamada Dalian, que queda en el sur de lo que comúnmente conocemos como Manchuria, y lo que los chinos describen como su “noreste” o DongBei.

Estoy aquí por una semana de vacaciones, y si bien he escrito el episodio en Pekín, y mucho antes de llegar a Dalian, el episodio va al aire mientras me estoy tomando un respiro del agobiante calor del verano de Pekín.

Como una nota al lado, me estoy dando cuenta que hacer un podcast en episodios semanales tambien cumple la función dual de ser una especie de diario personal, para mí.

A medida que mi hija crezca, y a medida que cosas sucedan en mi vida privada, el podcast continua.

Pero a veces esas cosas van a rebalsar y se van a meter dentro de los episodios, como si fuese agua rebalsando de un vaso demasiado lleno, expandiéndose sobre la mesa.

[…]

Cuando Cincinato pasó revista a su ejército en el campo de Marte, éste no estaba feliz.

La mitad de los soldados no habían traído lo que él les había pedido: comida para cinco días, y doce estacas, en vez de una.

Esas estacas se usarían como pilares para crear un perímetro o para rodear a un enemigo de manera extremadamente rápida.

En Latin, esas estacas eran llamadas vale, o vali en plural.

Vali es con una “v” de Valladolid o Venezuela, no con una “b” de Barcelona o Bolivia.

Bien.

Pedir doce estacas era algo muy inusual, pero igual… en menos de una hora Cincinato salió hacia Tusculum, donde los Ecuos estaban acampados. Con él iba un comandante llamado Lucio Minucio Esquilino, cuya tarea era atacar a los Ecuos en el Monte Álgido.

Mientras tanto, el cónsul Fabio Vibulano, quien había reconquistado Tusculum el año anterior para Roma, se dirigiría hacia la parte más gruesa del ejército Ecuo, del otro lado de Tusculum.

Así es, estos Ecuos ya habían atacado el año anterior, y luego de perder en contra de Vibulano, hicieron una tregua.

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Episodio 18 – Las Doce Tablas

Episodio 18 – Las Doce Tablas

Finalmente, las leyes se pueden leer, tocar y aprender de memoria. Y esto es exactamente lo que tanto analfabetos como abogados hacen en Roma. Se aprenden las doce tablas de leyes romanas.

Transcripción parcial del episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 18 — Las Doce Tablas.

La semana pasada vimos como la instalación de un nuevo cargo en la republica de Roma: el Tribuno plebeyo.

Tambien les recordé de un general romano, en mi opinión personal, un general cobarde, llamado Cayo Marcio Coriolano, y vamos a ver los que ese hombre hizo en el año 491 AC.

Pero primero vamos a ver el panorama general de Roma, ahora que Roma venció a los latinos, y ahora que supuestamente Roma no tenía que tener problemas, ya no más.

Bueno, si piensan así, se equivocan. ¡Los problemas de Roma están por empezar!

Como un cuadro muy general, Roma ahora estaba rodeada de tres enemigos.

Los etruscos al norte, con la ciudad de Veyes como su protagonista principal.

Los terribles volscos al sur, y los ecuos al este, donde empiezan las colinas.

La mayor diferencia entre los etruscos y los otros dos enemigos era que los etruscos formaban parte de una civilización propiamente dicha, tal como Roma.

En otras palabras, Roma sabía cómo pelearlos, y sabía cómo hacer la paz después de una guerra, y tambien cómo mantener relaciones comerciales con ellos.

Pero los volscos, y los ecuos, esas eran tribus, que no se adherían a los métodos de Roma.

No peleaban en falanges, no se atenían a contratos escritos, y solo reconocían una fuerza. La fuerza de la espada.

Pronto veremos cómo éstos volscos se convertirán en el peligro más grande de Roma por un largo rato, hasta que los Samnitas (la gente que vivía en la parte más alta de los Apeninos), hagan su aparición dentro de unos cien años.

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Episodio 17 – El Conflicto Patricio-plebeyo

Episodio 17 – El Conflicto Patricio-plebeyo

Parece un nuevo tema, pero no es nada nuevo para los romanos: las luchas internas entre clases sociales.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 17 — El Conflicto Patricio-plebeyo.

La semana vencimos a la Liga de los Latinos, en una batalla que duró más allá del mediodía, y nos hemos quedado con hambre y sin comer.

En parte por superstición, legionarios romanos llevaban dos elementos comestibles consigo a todo momento. Pan y olivas. Tambien llevaban agua, pero durante una batalla, agua sería tanto un desperdicio como una incomodidad, así que las olivas tenían que bastar para darle jugo al pan, y ya.

¿He mencionado ya, que los romanos eran súper supersticiosos? Bueno, en caso que no lo dije, aquí va otra de sus supersticiones:

Los romanos consideraban los números pares de mala suerte, y los números impares de buena suerte. En otras palabras, la mitad de los números de un mes no servían para uno casarse, ofrecer un sacrificio al templo de Júpiter, o para comenzar una batalla, un negocio mayor, un viaje largo, o un romance afuera de la casa de uno.

[…]

Pero, bueno, volvamos a nuestra realidad, y al hecho que Roma les ganó a los latinos, y a Tarquinio el Soberbio.

Un año más tarde, Tarquinio se mudará de Clusium, donde el nuevo gobierno después de la muerte de Lars Porsena no simpatizaba ya con sus caprichos. Tarquinio encontró hospedaje en otra localidad etrusca, en la cual vivió un año más, antes de morir. Sin trono, sin mucho dinero, y sin el yerno que fue matado durante la batalla. El nombre de la localidad era Cumae, y Cumae era gobernada por otro déspota llamado Aristodemo.

Y tan pronto como Roma se vió en paz y sin amenazas externas, Roma se vió involucrada en batallas internas.

Todo empezó cuando los legionarios volvieron del campo de batalla y se tenían que enfrentar con las  realidades de sus vidas domésticas. Durante la monarquía, la mayor parte de las batallas que Roma tenia, se desarrollaban en las cercanías de Roma misma, lo que significaba que soldados podían ir a pelear y volver a sus casas en el mismo dia.

Esto iba cambiando a medida que las peleas llevaban a Roma más y más lejos de las puertas de su ciudad. Legionarios a veces pasaban le estación entera afuera de Roma, y las granjas, negocios, y talleres sufrían de no tener a nadie quien estaría en cargo de ellas. Demás está decir, que la gran mayoría de estos legionarios eran de origen plebeyo.

Los patricios les ofrecían una solución, pero muchas veces ese remedio era peor que la enfermedad. Para ir en más detalles, Patricios les ofrecían dinero, a ser devuelto cuando los soldados en cuestión pudiesen volver a trabajar en sus granjas o talleres.

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ENLACE SPECIAL: La historia detrás de la historia: la chica con el cuchillo detrás de la espalda.

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Episodio 16 – La batalla del Lago Regilo

Episodio 16 – La batalla del Lago Regilo

La hazaña de Cloelia. La despedida de Lars Porsena. La amenaza del lago Regilo. Una amenaza tan seria que Roma instala un dictador para poder sobrevivir sus años de infancia institucional.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 16 — La batalla del Lago Regilo.

La semana pasada estábamos con el asedio de Roma, y como Mucio le dio un susto al rey Porsena, diciéndole que lo iban a matar, tarde o temprano. En vez de quemarlo vivo, Porsena lo dejó en libertad.

Dos horas después, apenas el sol salió, una delegación de etruscos marchaba hacia Roma, bandera estándar en alto, significando paz. Iban a pie, y mantenían un paso continuo. La firma de paz tuvo lugar una hora más tarde.

[…]

Sería un tanto inocente pensar que en aquellos tiempos un tratado de paz se firmaba al igual que hoy, entre digamos, dos naciones.

Si bien paz es paz, y el resultado es el mismo, hubo cosas que eran iguales a como las cosas se hacen hoy en dia, y hubo cosas que eran muy diferentes en aquellos tiempos.

Y el mejor ejemplo de estas diferencias eran rehenes.

Vidas humanas.

Cuando los etruscos ofrecieron hacer paz con Roma, y repito, esto es totalmente de acuerdo a los que historiadores romanos escribieron, no lo que la historia sugiere que realmente pasó, los Senadores y los enviados especiales se reunieron en el Senado romano.

Demás está decir que las noticias de la inminente firma de paz debió haber correr por las calles de Roma más rápido que un fuego de campo seco, con un viento pampero de espalda.

El tratado fue fácil, y la única digamos, difícil condición fue—según los cuentos romanos, que rehenes de ambos géneros fuesen entregados al rey Porsena. Los romanos no pensaron ni un minuto en eso, y de inmediato le entregaron a Porsena un número de jóvenes varones y mujeres, las cuales por tradición debían ser vírgenes, como rehenes por la paz.

Entre los rehenes tambien se encontraba una muchacha Valeria, hija del mismísimo cónsul Publio Valerio Publícola, quien, junto a Marco Horacio Pulvilo, firmo el tratado de paz, y le dio el sello de su anillo, hundido en cera de color purpura, como se hacía en aquel entonces.

En cuanto a la niña Valeria, Porsena le prometió personalmente a Publio Valerio que la cuidará muy bien, en contra de lo que los Tarquinios pudiesen hacerle.

Mientras firmaban ese tratado, los etruscos notaron que Publícola fue herido en la batalla unos días antes, pero las heridas no fueron fatales.

Publio hasta fue capaz de ganar en otra batalla en contra de los Sabinos en el año 506, y otra vez en el año 504 AC.

Como premio, Roma le otorgo una casa en el monte Palatino, de por vida.

Sabemos que en el año 503 AC, Publícola falleció.

Publio Valerio Publícola murió en Roma a una edad no establecida, en relativa pobreza, pero amado por su gente.

El enterramiento de Publícola fue pagado por la ciudad de Roma, ya que su familia no poseía los medios, financieramente hablando. Su cuerpo fue puesto en aquel mismo promontorio a lado del lugar donde el pueblo un dia había sospechado que Publio se quería hacer rey de Roma.

Roma le ofreció luto oficial por un año entero, tal como lo hicieron por Junio Bruto.

Bien. La gente va y viene, y Roma continúa.

Debe continuar, así que nosotros continuamos tambien.

The show goes on.

Mientras el campamento se levantaba y mientras las tropas de Porsena se dividieron en dos frentes, una retornando a Clusium, y la otra enfrentándose a la ciudad latina de Aricia, una joven romana llamada Cloelia decidió que ella no quería vivir la vida rodeada de etruscos, y se escapó.

Se escapó a caballo.

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Episodio 15 – El Rey Porsena

Episodio 15 – El Rey Porsena

Durante los primeros años de la república, Roma fue invadida, conquistada, y ocupada por el rey etrsuco Lars Porcena. Hubo heroes y hubo cobardes. Tambien veremos lo que dice la leyenda romana acerca del rey de Clusium.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 15 — El Rey Porsena.

La semana pasada nos habíamos quedado en que Tarquinio el Soberbio logró convencer al rey de la ciudad de Clusium, un rey llamado Lars Porsena, a invadir Roma con sus fuerzas.

Clusium, una de las ciudades más poderosas de la confederación de las doce ciudades etruscas, se encontraba sobre una colina y al margen de un rio llamado Clanis, al nor-noroeste de Roma.

La palabra Clusium era una modificación de la palabra latina cludere, que significa “cerca” ya que la ciudad se encontraba dentro de la esfera de influencia directa de Roma.

Si bien no era tan cercana como la ciudad de Veyes, llegar a Clusium desde Roma no era algo difícil en aquellos tiempos.

Los etruscos mismos la llamaban Clevsin.

[…]

Y es aquí que el rey Porsenna se llevó el susto de su vida cuando un buen día, otro soldado romano, con el permiso explícito del senado romano, se acercó al campo etrusco de noche, y logró meterse entre medio de las tiendas del rey y sus tiendas vecinas.

Estoy hablando de un tal Cayo Mucio, un joven de linaje patricio, quien viendo que el asedio se prolongaba y el hambre se empezaba a sentir, decidió introducirse en el campo enemigo para matar al rey etrusco.

Para evitar ser proclamado desertor, presentó su resolución al Senado el cual le dió su aprobación. Por supuesto, el Senado no tenía nada que perder.

Disfrazado, Mucio penetró en campo enemigo, pero, al no conocer en persona a Porsena y pensando que si no se apuraba en atacar lo iban a descubrir, se equivocó en su ataque y mató al secretario del rey en vez del rey.

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Episodio 14 – Vida y Muerte de Junio Bruto

Episodio 14 – Vida y Muerte de Junio Bruto

Junio Bruto, padre de la republica de Roma. Vengador de Lucrecia. Algunos misterios resueltos, y algunas preguntas sin respuestas. Roma se puso de luto por él por un año entero.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 14 — Vida y Muerte de Junio Bruto.

Hace dos semanas nos habíamos quedado en el medio de la batalla de la Selva Arsia.

Por un lado, las fuerzas del ex rey Tarquino, junto a fuerzas de la ciudad etrusca de Veyes, y por el otro lado las fuerzas de Roma, dirigidas por Junio Bruto y Publio Valerio.

Cuando Arrunte vió que el ejército de Roma iba comandado por Bruto, exclamó “¡ese es el hombre que nos echó de Roma! ¡Miren como avanza orgullosamente, adornado con la insignia nuestra!

¡O dioses, vengadores de reyes, ayúdenme!

Como era costumbre y honor en esa época, tanto Arrunte como Junio Bruto echaron a sus caballos al galope, uno hacia el otro, sabiendo que si conseguían tan solo herir al otro, la batalla se inclinaría para un lado como la balanza de un vendedor de sal en el foro.

Pero, ambos lograron hundir las lanzas y penetrar al escudo del otro, y ambos cayeron de sus caballos en el instante.

Murieron al instante siguiente, lanzas clavadas en sus torsos.

Históricamente hablando, aunque estos tipos de duelos probablemente contienen un fuerte elemento mítico, expertos de estudios de Roma antigua dicen que este tipo de combate personal representaba un aspecto muy común de la guerra dentro del sistema militar romano y no debía descontarse como puro cuento.

La larga tradición de la tal llamada spolia ópima, que involucra al comandante romano derrotando a un comandante enemigo en combate mano a mano, insinúa que este tipo de eventos si sabía suceder.

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Episodio 13 – El Estado de la Unión – 509 AC

El Cuento de Roma – El Estado de la Unión 509 AC

En un episodio especial sobrevolamos a todas las naciones y pueblos que rodean a Roma, y vemos qué pasaba en el mundo en el año 509 antes de Cristo.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 13 — El Estado de la Unión 509 AC.

Este es nuestro primer episodio de El Estado de la Unión, y tal como muchas cosas que sucedieron en Roma por primera vez, este episodio tendrá el honor y el deber de establecer normas, estilos, y otros precedentes para futuras ediciones de episodios de El Estado de la Unión.

Si escuchó el episodio pasado, sabrá que esta semana tendemos un episodio un poquito más largo, y no tendemos el corte usual de la Palabra de la Semana, en Latin.

Así que empecemos ya mismo, porque no tenemos todo el día, y tenemos un vuelo de águila de muchos kilómetros de circunferencia.

Nuestro vuelo de águila va a empezar en Roma misma. Vemos qué pasa en Roma, Etruria, y Grecia Magna.

De ahí vemos las tres islas grandes cerca de Roma. Sicilia, Córcega, y Cerdeña.

Luego vamos para el norte. Cuando lleguemos a los Alpes, vamos a dar un gigantesco círculo en el sentido del reloj que nos llevará por todas las partes que tarde o temprano tendrán influencia en la historia de Roma.

Así que vamos a ver Dalmacia, Macedonia, el Epiro, y Grecia.

De ahí a Asia Menor, y entonces a las tierras de Siria, Palestina, y Egipto, que en ese momento estaban bajo el yugo de los persas.

Entonces nuestro vuelo tomará un rumbo hacia la puesta del sol, hacia Cartago y la costa norte de África, para luego sobrevolar las columnas del Gibraltar, que según la leyenda fueron abiertas, o cerradas por Hércules mismo—dependiendo de cuya versión ha escuchado.

Esto nos llevará de regreso a Europa, donde veremos a los pueblos que habitaban lo que hoy es España y Portugal, y las Galias. Haremos un pequeño desvío para mencionar a las Islas Británicas, y de ahí volveremos hacia Roma, sobrevolando a los pueblos de los Países Bajos y Germania.

Por último, dos tiritos de penal más, puramente honoríficos: India y China.

¿Qué les parece?

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Episodio 12 – Los dos primeros Cónsules

Episodio 12 – Los dos primeros Cónsules

Veremos quienes fueron elegidos como los dos primeros cónsules de Roma. Gobernarían por menos de un año.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 12 — Los dos primeros Cónsules.

La semana pasada vimos—por fin, el fin de la monarquía.

Vimos como Tarquinio el Soberbio se quedó afuera de la ciudad cuando salió a buscar a sus tropas para apaciguar la revuelta iniciada por Bruto y Colatino.

Sin soldados, y sabiendo que las puertas de Roma seguramente le estaban bloqueadas, tanto él como su estúpido hijo Sexto, se fueron al exilio.

Hoy vamos a ver cómo le fue con ese exilio. Y que pasó dentro de la ciudad, durante aquellas primeras horas de Roma liberada.

[…]

La primerísima orden del Senado fue proclamar a Tarquino enemigo del estado, y que Roma jamás volvería a ser gobernada por un rey.

Tanto el rey como su esposa Tulia nunca podrán volver a la ciudad, y aquí quiero añadir que Tulia recibió un lugar muy especial en la memoria de la gente de Roma, como una persona non grata. Tambien recibió una maldición de parte de los augures de la ciudad. Particularmente, porque fue ella la que terminó de matar a su propio padre, décadas atrás.

Como segundo acto, el Senado votó por los dos hombres que deberían manejar los destinos de Roma por el primer año de la república.

La elección fue un tanto alborotada, pero los senadores no necesitaron demasiado tiempo. Decidieron que Lucio Tarquinio Colatino y Lucio Junio Bruto fueran los dos primeros Cónsules.

Lucio Tarquinio, porque fue su esposa la que se mató frente a su propio padre, marido, y a Junio Bruto, llena de vergüenza después de la violación.

Y Junio Bruto, por sus acciones cuando era la hora de unir fuerzas en contra del rey dentro y fuera de Roma. Y por convencer a las tropas en contra del rey.

Hay que mantener en cuenta que Junio Bruto tambien era el mandamás de los famosos céleres en aquellos tiempos, lo que resultaba en una doble ventaja para el senado, tenerlo como un aliado. Pero eso tambien le hizo el trabajo de convencer a las tropas mucho más fácil.

[…]

Y aquí les quiero dar una gran alerta roja, y no sé si se dieron cuenta de esto. ¡Ambos cónsules eran parientes del rey! Lucio Tarquinio era primo de Tarquinio el Soberbio, y Junio Bruto era su sobrino.

[…]

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Episodio 11 – Roma 1 – Atenas 0

Episodio 11 – Roma 1 – Atenas 0

La idiotez de Sexto Tarquinio. El asedio de Ardea. El fin del reino de Tarquinio el Soberbio. Pero no es el fin de su vida, y no es el fin de los dolores de cabeza de Roma. Tambien veremos como Roma le va ganando a Atenas, cuando se trata de una palabrita muy interesante: la democracia.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 11 — Roma 1 – Atenas 0.

El título de este episodio—un tanto futbolístico, se debe a que Roma dice; repito: Roma dice que la República de Roma empezó en el año 509 antes de Cristo.

Personalmente, no creo ni por un minuto que eso sea cierto, pero como solamente tenemos a historiadores y escritores romanos en quienes basarnos, y siendo que no poseemos una máquina del tiempo, nos tenemos que conformar con esa fecha.

Al los romanos no les gustaba ser segundos en nada, y especialmente no en algo que les daba tanto orgullo: la democracia.
Resulta que en el año 508 antes de Cristo, según algunas fuentes, en el año 507 antes de Cristo, en Atenas, un hombre llamado Clístenes hizo reformas democráticas en Grecia, de tal manera que la tiranía que había asechado a los atenienses por varias generaciones, no podía retornar al poder.

Así que—muy simple. Firmemente considero que los romanos modificaron el año exacto de la llegada de la república y que pusieron que la democracia llegó a Roma un año antes que a Atenas.

Un buen gol. Resultado parcial del partido: Roma 1 – Atenas 0.

Y fíjese que he dicho “resultado parcial,” porque ese partido entre Roma y Atenas está muy, muy lejos del silbato final.

[…]

La semana pasada vimos como Tarquinio el Soberbio maltrataba a su gente, en Roma y fuera de Roma, de clase alta y baja, y a todos los que estaban en el medio. Y quedamos en el momento en que el rey estaba ocupado poniéndole un asedio a la ciudad de Ardea.

Antes que nos vayamos a la Palabra de la Semana, quiero que se imaginen por un minuto, esto:

Primavera en Roma, temprano… antes de la salida del sol. Las nieves de las montañas en el este y en el norte llenaban ríos y riachuelos, causando torrentes, y a veces pequeños puentes de madera eran arrastrados por la quieta fuerza de la naturaleza.

A través de esa naturaleza, en las afueras de Roma, un hombre iba cabalgando a todo galope. En el cielo, un color lapislázuli anunciaba la llegada de un nuevo dia. Los romanos se levantaban temprano, y el hombre cortaba caminos, evitando pantanos y tratando de no ser visto. Alejándose de Roma, el hombre cabalgaba hacia el sur.

Ese hombre era Sexto Tarquinio, el hijo del rey, y él acababa de violar a una mujer.

[…]

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