Episodio 44 – Plutarco y Dionisio de Halicarnaso

— Si uno quiere apreciar la belleza de la playa, uno tiene que pararse en la playa y mirar, y no estar metido en el agua del océano, hasta el cuello.

La segunda entrega de nuestros episodios de biografías. En esta ocasión le damos el honor a Plutarco y a Dionisio de Halicarnaso.

Transcripción Parcial del Episodio

Plutarco y Dionisio de Halicarnaso, dos nombres que hemos oido una y otra vez durante este podcast, y esto significa que — como estudiantes de la historia de Roma, dependemos de ambos personajes, al igual como dependemos de lo que Virgilio y Tito Livio escribieron, lo cual he relatado en el episodio 22.

Dependemos de Plutarco por sus relatos de los comienzos de Roma, aquellos primeros amaneceres de la ciudad de las siete colinas. Y tambien por otra de sus obras, la tal llamada “Vidas Paralelas” — una obra que vamos a analizar en unos minutos aquí.

Y dependemos de Dionisio de Halicarnaso por su estilo de pensar, de escribir, y de dar a conocer la historia, y por su sobriedad a la hora de escribir.

Hace 22 episodios hemos hablado de Tito Livio y de Virgilio, y aquí van las dos mayores diferencias entre aquellos dos personajes — ambos verdaderas estrellas de su época, y estos dos personajes, nada menos conocidos, apreciados, y leídos.

[…]

“El alma, siendo eterna, después de la muerte es como un pájaro enjaulado que ha sido liberado. Si ha pasado mucho tiempo en un cuerpo humano, y se ha vuelto manso por muchos asuntos o por hábitos largos, el alma inmediatamente tomará otro cuerpo, y una vez más se verá envuelto en los problemas del mundo.

Lo peor de la vejez es que la memoria del alma del otro mundo se va oscureciendo, mientras que al mismo tiempo, el apego a las cosas de este mundo se van volviendo tan fuertes, ya que el alma tiende a retener la forma que tenía en el cuerpo.

Pero, esa alma que permanece sólo un corto tiempo dentro de un cuerpo, hasta que es liberada por los poderes superiores, recupera rápidamente su fuego, y pasa a cosas más altas.”

Plutarco, de su Moralia

[…]

 

Episodio 22 – Tito Livio y Virgilio

— Una persona no muere cuando deja de respirar, sino que muere cuando ya nadie más habla de él o ella, o cuando ya nadie recuerda a esa persona.

Este es nuestro primer episodio de BIOGRAFIAS, y para este episodio he elegido a Tito Livio y a Virgilio. Un historiador y un poeta. Ambos eran contemporáneos del emperador Augusto.

Asi se ve un poema con la metrica llamada hexámetro dactílico:

Y asi suena:

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Zagreb, Croacia. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 22 — Tito Livio y Virgilio.

Virgilio y Tito Livio – Tito Livio y Virgilio. Al final y al cabo el orden no es tan importante, pero aquí les cuento la principal razón por la cual he decidido llamar este episodio así.

Sin bien en nuestro Episodio 1 comenzamos a narrar la historia de Eneas y su huida de Troya, que obviamente viene de una obra de Virgilio, y si bien Virgilio fue mucho más mencionado en los primeros episodios de nuestro cuento, el diseño de la cubierta le favorecía mucho más a Tito Livio que a Virgilio.

No, no estoy hablando de una competición estética o de una audición literaria entre los dos hombres, sino que, al cabo de elegir las dos caras que pondría en la tapa mi episodio con Photoshop, pues… he decidido poner a Tito Livio de frente y a la izquierda, y a Virgilio de perfil y a la derecha.

Y como nosotros pertenecemos a una cultura que escribe de izquierda a derecha, pues ahí lo tiene: Tito Livio y Virgilio.

En cuanto a mi vida privada, aquí estoy en Zagreb, la capital de Croacia.

Un país en el que no nací, no fui a la escuela, y no tengo ningún derecho a pensión o jubilación, porque nunca trabaje aquí. Si sumo todas las visitas que hice aquí, tengo algo así como un año uy medio de estar en Croacia. Es por esto que los croatas, cuando me oyen hablar en croata, me miran raro, y no pueden adivinar de qué parte provengo, a pesar de que no hago errores de gramática, de inclinación de sustantivos, o de conjugación de verbos.

Y además, comparado con 12 años que viví en Alemania, 13 años y pico en Argentina, 17 años en los Estados Unidos, y siete años en China, todo lo que viví en Croacia no llega ni a un 3% de mi vida.

Y aquí estoy, recuperándome de un golpe que la vida me dió.

Hoy hace ya (con la palabra ya subrayada), hoy hace ya una semana entera que enterré a mi mamá. Como vuela el tiempo.

Y al igual que los romanos, sentí que el mundo se derrumbaba alrededor mío.

Cuando en el año 18 antes de Cristo, un barco proviniendo de Grecia ancló en el puerto de Roma, noticias de terror cundían por las calles de la ciudad eterna.

Quiero resaltar aquí que barcos que provenían de lugares lejanos, tal como Grecia, no hacían puerto en Ostia, que si se acuerdan, fue fundada por aquel cuarto rey de Roma, Anco Marcio, sino que tomaban refugio en el puerto llamado Portus Julius que fue construido durante la época de la dinastía Julia en Roma.

Construcción comenzó durante los últimos anos de la vida de Julio Cesar, pero la mayor, y mejor parte del puerto fue diseñada por Marco Agripa, quien, como sabrán, verdaderamente fue la mano derecha el primer emperador de Roma.

La construcción de ese puerto va a merecer un episodio para sí mismo, pero para eso falta rato, así que vamos a ir cerrando el paréntesis del tema del puerto de Roma, y vamos a volver al tema del pánico que cundía desde el Puerto Julio, y hasta Roma misma. Eso era una distancia de unos 220 kilómetros en total.

Cuando uno de los pasajeros más distinguidos que viajaba en ese barco descendió al muelle de piedras de basalto poligonales, dos esclavos inmediatamente lo cubrieron con una especie de paraguas, a pesar de que la lluvia era mínima.

Fue ahí que Tito Livio se enteró que un grupo de esclavos se había escapado de una granja perteneciente a uno de los terratenientes más ricos del área del golfo de Nápoles, y que estaban aterrorizando las periferias de Roma, y ganando tracción a medida que avanzaban.

[…]