Episodio 59 – El Sitio de Siracusa

— Y por hoy, por ahora, Roma y Cartago, se encuentran en la misma vereda.

Pirro de Epiro abandona Italia. Y por tres años, todos los frentes de batalla, lo siguen a Sicilia. Pirro libera Siracusa.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 59 — El Sitio de Siracusa.

El viento, tan omnipresente en Tarento, desapareció — y Pirro sentía el calor y la presión del aire, a pesar de que ya era de noche.

Reclinado en una hamaca, Pirro pensaba en Sicilia, y todo lo que sucedió en estos últimos dos meses.

La desastrosa victoria en Ásculo.

La pérdida de tres de sus mejores amigos, en esa misma batalla. Sobre todo, porque esos amigos tambien eran tres de los mejores oficiales que Pirro tenía.

En realidad, Pirro perdió mucho mas que tres de sus oficiales. Y reemplazarlos era imposible, porque su patria se encontraba en problemas con invasiones gálicas.

Así es — los Galos, otra vez. Bajo el comando de un tal Breno, galos avanzaron desde Europa Central hacia Macedonia, Grecia, y Asia Menor. Y no estoy hablando de aquel Breno que destruyó Roma, allá por el año 390 AC.

De este Breno — vamos a hablar en unos minutos.

[…]

Ahora, veamos la otra opción que se le presentó a Pirro, ese mismo día.

Según Plutarco, hombres de las ciudades de Agrigento, Siracusa, y Leontini, fueron a pedirle asistencia militar, en contra de los Cartaginenses, y para sacarse de encima otra plaga que había surgido en ese tiempo.

Los Mamertinos.

De ellos vamos a hablar en mas detalle tambien, ya que nuestro Episodio 64 lleva ese nombre — Los Mamertinos, o hijos del dios Marte.

Y, según Plutarco, Pirro terminó eligiendo Sicilia, ya que la isla se encontraba mucho mas cerca de su deseo secreto — convertirse en rey de Sicilia.

No nos olvidemos, que Agatocles — el tirano de Siracusa, era el padre de Lanassa, y que el hijo que ahora cabalgaba al lado de Pirro, era hijo de Lanassa. Tomar el trono de Sicilia, en nombre de Agatocles, era como un paso muy legítimo, para Pirro.

Ademas, Sicilia era como una tabla de salto, a toda África.

Por supuesto que eso no le gustó ni medio a los ciudadanos de Tarento, y ellos le pidieron que — o bien terminara su misión y su promesa — aquí en Italia, o bien, que deje la ciudad de Tarento, tal como la había encontrado.

Pirro se fue de Tarento, sin darles una respuesta oficial.

[…]