Episodio 69 – La Primera Guerra Púnica

— A dónde él entraba, la gente se callaba, para ver si Corvino tenía algo para decir.

El comienzo de la guerras que cambiaron la historia del mundo occidental. Cartago contra Roma — Roma contra Cartago.

Transcripción Parcial del Episodio

264 antes de Cristo.

Si bien la Primera Guerra Púnica ya comenzó durante nuestro Episodio pasado, en este Episodio vamos a hacer un gran cuadro — digamos, una especie de cuadro sinóptico, de esta guerra.

Al final de todo — si una guerra dura 23 años, y si el juego completo de esas guerras dura casi 120 años, sin duda — hay que hacer un cuadro, verdad?

Per antes que nada — lo esencial, y eso, sin siquiera tocar el tema de — de qué año tal cosa, a qué año tal otra cosa, porque personalmente, yo odio aprender historia de esa manera. Repetir fechas, y aprenderse años de memoria, no sirve, para aprender de historia.

Eso le sirve a abogados y a fiscales, a la hora de dar detalles minuciosos durante un juicio, pero no le sirve para nada a un estudiante de historia. Entonces, veamos los siguientes SIETE puntos, como a mí me gusta aprender historia.

UNO — Cuantas guerras Púnicas existieron?

Tres.

Si incluimos la Guerra de los Mercenarios — cuatro!

DOS — Y cuánto duraron?

La primera duró 23 años, la segunda duró 17, y la tercera — o ultima, 3 años.

Entonces — repito — 23 — 17 — y tres.

Si bien la primera era la mas larga, la mas famosa — por lejos, era la segunda.

Y la mas brutal — tambien por lejos, era la tercera.

TRES  — Hubo otra guerra, o guerras, entre medio de todo eso?

Si, y a montones.

Y lo mas importante que hay que considerar aquí, es la guerra llamada “La Guerra de los Mercenarios.” Esa guerra solo duró un año y medio, y comenzó apenas la Primera Guerra Púnica terminó.

Roma tuvo muy poco que ver en esa guerra — de forma directa, pero si tuvo que ver en los resultados de la misma, y pronto verán por qué. Nuestro Episodio 80 se llama precisamente “La Guerra de los Mercenarios.”

Así que, por supuesto que hoy, no nos vamos a preocupar de eso, pero — sí necesitan saber, que muchos historiadores ponen la Guerra de los Mercenarios — en la misma bolsa, junto a las tres Guerras Púnicas, propiamente dichas.

Cabe notar, que Roma también tuvo otras guerras en otros lados — al mismo tiempo, pero esas guerras no son consideradas parte del lío entre Roma y Cartago.

Entonces — CUATRO — Resultados de esas guerras.

Primera Guerra Púnica — Victoria Romana. Apenitas, en mi opinión.

Guerra de los Mercenarios — Contundente Victoria Cartaginense.

Segunda Guerra Púnica — Victoria Romana.

Tercera Guerra Púnica — Contundente Victoria Romana, y la destrucción de Cartago.

CINCO — Teatros de operaciones.

Primera Guerra Púnica — Principalmente, Sicilia. Tambien, África del Norte, y Cerdeña.

Guerra de los Mercenarios — África del Norte, mas que nada.

Segunda Guerra Púnica — Italia, Hispania, África del Norte, y las Galias Cisalpina y Transalpina. También un poco en Grecia y Cerdeña.

Tercera Guerra Púnica — Solamente en Tunisia.

SEIS — Resultados, geográficamente hablando.

Primera Guerra Púnica — Roma recibe Sicilia, menos Siracusa.

Guerra de los Mercenarios — Roma recibe Córcega y Cerdeña.

Segunda Guerra Púnica — Roma recibe la parte Cartaginense de Hispania. El Reino de Numidia es unificado.

Tercera Guerra Púnica — Cartago es borrada del mapa, y todo su territorio se convierte en la provincia romana de África.

[…]

Mientras la Segunda Guerra Púnica será caracterizada por brillantes generales, batallas de nivel mundial, actos de valentía increíble, y eventos cuya fama sobrevive hasta el día de hoy — la Primera Guerra Púnica será caracterizada por fallas garrafales de ambos lados, errores de juicio de parte de sus generales, y movidas militares tan malas, que hoy podemos decir que esta guerra no fue ganada por el que terminó actuando mejor, sino, por el que terminó haciendo menos — un poco menos, de errores.

[…]

Episodio 64 – Los Mamertinos

— Según Dionisio de Halicarnaso, dió muerte a todos los vagabundos que podía encontrar en la ciudad.

Un análisis de los Mamertinos, la rendición de Tarento y los años entre las Guerras Pírricas y las Guerras Púnicas.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 64 — Los Mamertinos.

Estamos en el año 272 AC, y en este Episodio vamos a recorrer nada menos que cuatro años de historia, y de lo que pasó en Roma, y alrededor de Roma.

Pero para comenzar con estos cuatro años — del 272 al 269 AC, tenemos que dar un salto hacia atrás primero. Un salto — en tiempo, y en espacio.

Así que, vayamos muy rápidamente, al año 317 AC, y a la isla de Sicilia.

O sea, que vamos 45 años hacia atrás — en tiempo, y cientos de millas al sur de Roma — en espacio.

Para mas exactitud, vamos a la ciudad de Siracusa, el día del nacimiento de un hombre llamado Agatocles. Agatocles nació cerca de la ciudad de Siracusa, y era hijo de un alfarero, o ceramista.

[…]

Se fueron corriendo de vuelta a Mesana, y ahora no ya no podían darse el lujo de andar paseando por toda Sicilia.

Eso significaba menos comida, menos dinero, y menos libertad de movimiento.

Por supuesto que los Mamertinos inmediatamente fueron a llamar ayuda, y se pueden imaginar a quién le fueron a pedir ayuda.

No — no a los romanos, sino a los cartaginenses!

Pero como todo eso ya queda en el futuro de nuestro Episodio, voy a dejar el tema de lo que les pasó a los Mamertinos ahí, porque ellos serán la CAUSA DIRECTA de nuestra próxima PRIMERA GUERRA PÚNICA.

Así es!

Estamos en la puerta misma, de las guerra púnicas.

Todo lo que nos falta, entre ahora y las guerras púnicas, es un Episodio del Estado de la Unión, un Episodio de Biografía, y una conquista de la ultima ciudad en la punta de la bota de Italia, es decir, Brundisium.

Ah — y claro, también nos falta el tema de la Palabra de la Semana en Latin, así que vayamos a ese segmento ya mismo.

[…]

Episodio 48 – Trescientos mil

— “Usted, declarando de su corazón, tiene esposa?”

Una boda y un censo. Una batalla donde los Samnitas lo pierden casi todo. Ah, y las guerras samnitas llegan a su fin. Por fin!

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 48 — Trescientos mil.

Cuando Lucio Eugenio, Espurio Atio, y Tacio llegaron a ver las colinas de Roma en la distancia, los ánimos de los tres — ahora los tres siendo veteranos de la Batalla de Sentino, se elevó a la altura de la colinas de Roma.

Y cuando los tres hombres volvieron a casa, sus mujeres, niños, y esclavos — todos le salieron al encuentro.

El DOMUS de Lucio Eugenio ahora abarcaba dos casas adyacentes, un corral para cuero y otras materias primas, y el taller, al otro lade de la calle.

Mas, un pequeño jardín detrás de la segunda de las casas, una propiedad que Lucio había comprado al final de la Segunda Guerra Samnita, de un Patricio empobrecido.

Mas de cincuenta esclavos vivían y trabajaban en el taller de armas, y una docena más, estaban a cargo de los quehaceres cotidianos de la gran familia de Lucio Eugenio.

Y una vez que el viejo Lucio se acomodó en su silla favorita, su esposa Laurentia, le dijo de manera casual:

— “En cinco días debemos ir al campo de Marte, esposo. Los pregoneros andan poniendo anuncios por todo el vecindario.”

Lucio suspiró.

Otro censo. A nadie le gustaban los censos.

Las tablas de los censores, llamadas Tabulae Censoriae en Latin, eran tablas donde censores tomaban notas de todos los ciudadanos de Roma, desde los Ecuestres y los Senadores, hasta la ultima y mas baja de aquellas cinco clases sociales, tal como el rey Etrusco Servio Tullio lo había organizado.

Patricios y Plebeyos, todo el mundo debía asistir.

“Traeremos a Julia, al igual que a Espurio,” respondió el viejo.

— “Y qué de la prometida de Espurio?”

Lucio pensó por un momento.

— “No, aun no hemos hecho todos los arreglos necesarios. Que vaya con los Furnios, y con su padre. Los censores respetarán eso.”

Los Furnios, o — mejor dicho, la gens de los Furnios, era una familia de origen plebeyo, y una familia muy antigua en los anales de la historia de Roma.

Y de acuerdo a Dionisio de Halicarnaso, un tal Cayo Furnio llegó a ser un Tribuno Plebeyo, allá en el año 445 AC, y eso era algo que Lucio Eugenio respetaba.

En unas semanas, Espurio Atio, el hijo menor de Cesón, tomaría por esposa a una de las hijas de la familia de los Furnios.

Un bien negocio!

[…]

Como Hércules era considerado el guardián de la vida conyugal, sólo el marido tenia el derecho de desatar este nudo.

9) La boda se celebraba típicamente en la casa del padre de la novia. Tenía que haber testigos presentes, por lo menos 10, para que la ceremonia fuese considerada legal. Los novios se paraban frente a un sacerdote, y se tomaban de las manos.

El consentimiento fue dado otra vez por la novia, parecido a como lo hacemos hoy en día. La novia diría: “Quando tu Gaius, ego Gaia.”

10) Después de eso, los novios se sentaban en los taburetes, frente al altar. Una ofrenda era ofrecida a Júpiter, que consistía de una torta, por lo general. Una vez que el sacerdote hacía la ofrenda, este pastel era comido por los novios, y los invitados iban a felicitarles. Después de eso — la cena!

11) Después de la cena, la novia era escoltada a la casa de su marido. Esta ceremonia fue esencial para la terminación del matrimonio, por lo que no podía ser omitida. Cualquiera podía unirse a esa procesión, y mucha gente lo hacía, porque — bueno, era divertido.

La madre sostenía a su hija, y el novio se llevaba a su novia con un fingido espectáculo de fuerza de los brazos de su madre. Toda la procesión luego desfilaba a la casa del novio. Nueces eran lanzadas por los participantes — bueno, hoy en día usamos arroz.

[…]

Episodio 45 – Fabio Ruliano y Papirio Cursor

— “Campos atrincherados han de ser defendidos por armas, no armas por campos atrincherados.”

Un vistazo a los dos héroes de las guerras samnitas, y un encuentro un tanto cómico entre ellos, frente al senado de Roma.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 45 — Fabio Ruliano y Papirio Cursor.

La Selva Ciminia era el bosque primitivo — creado en tiempos de antes de dioses y humanos, que separaba Roma antigua de Etruria.

No existían caminos a través de esa selva, y hasta en los bordes de la misma, la imagen que la misma daba, causaban pavor entre la población de Roma.

Nadie se atrevió a entrar en la selva, hasta el siglo cuatro antes de Cristo.

Es mas — cuando en el año 310 AC el Senado de Roma le dió ordenes al entonces Cónsul Fabio Máximo Ruliano de NO entrar a esa selva, y cuando este sí entró a perseguir a los etruscos, y cuando salió de la selva sin perder su vida o la de sus soldados, los romanos sintieron miedo y pánico, pues creían que demonios de la selva misma, se habían poseído de las almas de estos legionarios.

Así, por lo menos, lo cuenta nuestro querido Tito Livio.

[…]

Su primera aparición en las escrituras de Roma fue cuando, a una edad muy joven, yo diría — unos veinte y pico años de edad, Ruliano fue nombrado un edil curul.

Un edil curul tenía la función de administrar los intereses del Senado y el pueblo de Roma. Entre otras cosas, ediles curules tenían que hacerse cargo del dinero para la organización de juegos de gladiadores, y para festividades religiosas varias.

Pero — como veremos en menos de un minuto, ediles a veces tenían trabajos mucho mas interesantes, y resulta ser que durante los últimos dos o tres años, muchos hombres en Roma morían jóvenes, y sin aparentes causas, o explicaciones lógicas.

Ni dos por tres, nuestro Ruliano se puso a investigar.

Y al cabo de un año de eso, Ruliano, quien tenía un estilo muy simple de hablar con la gente, descubrió por medio de una esclava, que la mortalidad prevaleciente se debía a suministros de veneno por algunas mujeres a sus maridos, sobre todo en las esferas mas altas de la sociedad romana.

Así es — muchas esposas romanas decidían envenenar a sus esposos, de manera lenta, pero inexorable.

Dicho sea de paso, el año que Ruliano hizo ese descubrimiento, fue el mismo año de la famosa batalla de Gaugamela, entre Alejandro Magno y Dario III, de Persia.

[…]

Episodio 41 – El Fin de la Gran Guerra

— Cayo Poncio terminó viendo que su viejo padre — Herenio Poncio, había tenido la razón.

El fin de la Segunda Guerra Samnita, desde la caída de Apulia, hasta la inspección de Samnia por el Cónsul Publio Sempronio, en Samnia misma.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 41 — El Fin de la Gran Guerra.

Estamos en el año 435 de la fundación de la ciudad, lo que equivale al año 319 antes de Cristo.

Día de año nuevo.

Una de las costumbres que los romanos tenían para el primer día del año, era votar por los dos Cónsules para el año en question.

El Senado romano iba a votar.

Mantenga en cuenta, por favor, que todavía estamos utilizando el calendario pre Juliano, es decir que utilizamos el recuento de los meses del año como Rómulo y Numa Pompilio lo habían decidido, y no como Julio César los había ajustado muchos siglos mas tarde.

Pero, sea como sea, los romanos — es decir, los privilegiados en Roma, se dirigían al edificio del Senado para votar por los dos Cónsules nuevos.

Esta vez, los senadores sabían que el voto era muy importante, ya que no solo votaban por los dos Cónsules que iban a vengarse por la humillante derrota de las Horcas Caudinas, sino que tambien iban a cambiar una ley muy importante que no tenía nada que ver con guerra.

Hasta ahora, los Cónsules eran los que tenían el poder de poner o remover a una persona en el Senado romano. Este año, si el voto iba a pasar, ese poder pasaría a ser parte de los poderes de los tal llamados censores.

A aquí quiero destacar seis pequeños detalles de como los senadores votaban, a la ora de promulgar leyes, elegir a senadores nuevos, y demás trivialidades.

UNO — Antes de comenzar una sesión, un senador iba a buscar a uno o dos de los cuatro auspices de Roma, para que este diga si el día era propicio para abrir sesión, y promulgar leyes o no.

En aquel tiempo, Roma poseía cuatro personas con suficiente autoridad para ese tipo de funciones, y un día de estos vamos a hablar de eso en mas profundidad.

DOS — Antes del voto, siempre hubo discursos. Sea un voto importante o no, siempre había un discurso antes de dicho voto.

TRES — A veces esos discursos iban largos… y digo, bien largos, con el propósito de bloquear chances de que el voto se pueda realizar.

El hecho era, que a la puesta del sol, el Senado, por ley, tenia que cerrar la sesión.

Y ese discurso extremadamente largo se hacia a propósito, si alguien se oponía a la promulgación de alguna ley, o la nominación de alguna persona a cierta magistratura.

CUATRO — Después de dar discursos, venía el voto. Al votar por asuntos menores, el voto se hacía levantando la mano, o simplemente diciendo “si” en voz alta. Como el Roma antigua no existían partidos politicos, en el sentido de hoy, generalmente tampoco existían presiones en asuntos menores, de votar de cierta manera.

[…]

Al año siguiente, es decir, el 315 AC, pertenece a una de las mayores derrotas de Roma en esta Segunda Guerra Samnita, en la ciudad de Lautulae. Pero tambien pertenece a uno de los dos héroes mas grandes de esa guerra, un hombre llamado Quinto Fabio Ruliano.

Basta decir que inmediatamente después de la batalla de Lautulae, los Samnitas llegaron a 32 kilómetros de las puertas de Roma.

Yo voy a dedicar nuestro Episodio 43 a Ruliano, y — como un flashback, este Ruliano, y otro de los héroes de esa misma guerra, Lucio Papirio Cursor, serán los protagonistas, porque entre los dos sucedieron dos cosas que raramente sucedían en Roma:

Desobediencia a un superior dentro del ejército romano, y el perdón de la vida de alguien, después de haber sido condenado a muerte por las palabras de un dictador.

[…]

Episodio 37 – Las Horcas Caudinas

— El cuerpo de Aeliana fue puesto al lado izquierdo del cuerpo de su esposo, Lucio.

Todo iba bien para Roma, hasta que 50 mil legionarios se metieron en un llano entre dos desfiladeros. La vergonzosa derrota de las Horcas Caudinas.

Transcripción Parcial del Episodio

Durante el último episodio vimos el final de muchas cosas.

El final de Publio Decio Mus, por el sacrificio que decidió hacer en el campo de batalla.

El final de Tito Manlio Torcuato, en los libros de Tito Livio, por el desprecio que los romanos le dieron después de sacrificar a su propio hijo.

El final de la guerra contra los Latinos.

El final de los pueblos tales como los Sidicinos, los Auruncios, los Volscos, y los Campanios como pueblos libres del yugo de Roma.

El final de la Liga Latina, y tambien el final del respetado senador latino Annio quien se desplomó por las escalinatas del Senado Romano.

Y hasta vimos el final de la resistencia Ateniense en contra del rey Filipo II de Macedonia, quien acababa de casarse con una muchacha llamada Cleopatra Eurídice de Macedonia — la sexta o séptima de sus esposas, quien sabe.

Y finalmente tenemos otra pérdida más — esta vez en Ostia.

En un evento que ocurría demasiado a menudo en Roma, y en ciudades creadas por los romanos, el edificio donde nuestro fiel esclavo vivía, estalló en llamas, una noche.

[…]

Bueno, cuando los romanos entraron al valle donde luego tendrían que pasar en fila angosta antes de volver a salir a campo abierto, los Cónsules enviaron a espías para que vayan a ver si algo olía mal, como se dice en el campo. Pero nada olía mal, y el reporte era que el estrecho estaba completamente vacío.

Pero cuando los tropas romanas empezaron a marchar por el desfiladero, los triarios, es decir, los soldados más veteranos, empezaron a sentir que algo sí olía mal. Era demasiada calma, y eso no les gustaba ni medio a los soldados.

Dicho y hecho, cuando el último regimiento de los romanos pasó por el estrecho, y cuando llegaron a la segunda parte del desfiladero, lo encontraron bloqueado con rocas y troncos.

Dándose cuenta de la trampa, Postumio rápidamente dió la orden de dar la vuelta y salir del desfiladero por el primer paso, pero cuando llegaron a ese primer paso, vieron que tropas Samnitas estaban allí, esperándolos.

[…]