Episodio 75 – La Batalla de Drépano

— Cuando un estado se siente amenazado por un mayor poder — ese estado no dudará en sacrificar ganancia económica, a corto plazo — para obtener seguridad militar, a largo plazo.

El sitio de Lilibeo, fallado. El desastre frente a Drépano. Y el regreso de Marco Atilio Régulo a Roma. Y por supuesto — las gallinas sagradas de Roma.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 75 – La Batalla de Drépano.

Según el erudito llamado Elliot Schroeder, de la Universidad de California, en San Diego, la Primera Guerra Púnica era un caso insólito, de un choque entre ambiciones económicas y militares, entre dos potencias de casi igual fuerza.

Schroeder ha escrito la siguiente oración, en su documento científico, publicado en el año 1995.

Cuando un estado se siente amenazado por un mayor poder — ese estado no dudará en sacrificar ganancia económica, a corto plazo — para obtener seguridad militar, a largo plazo.

Eso, en mi opinión, fue el mayor factor, y la mejor explicación, de por qué los romanos seguían construyendo flotas, reclutando soldados, y entrenando remadores de barcos de guerra. Bueno.

Según el plan que habíamos trazado en el comienzo de esta guerra, hoy vamos a ver los dos encuentros que los romanos tuvieron en las ciudades de Lilibeo y Drépano, y el envío de Marco Atilio Régulo a Roma.

O sea, que son tres temas grandes — en general — más — el tema de las gallinas sagradas, por razones que ya verán.

[…]

Después de ese mal paso, Himilco decidió prestarle atención al mar.

Con sus barcos, salió del puerto de Lilibeo, de noche — y logró reunirse con el almirante que estaba a cargo de la flota que protegía Drépano.

Estoy hablando del hombre llamado Adhubal — y de él habíamos hablado en nuestro Episodio 73 — Sicilia, Córcega, y Cerdeña. Ese era el hombre, que había declarado que Palermo ya no sería una meta estratégica, para el imperio cartaginense.

Drépano — cabe añadir — se encuentra a unos 120 estadios de Lilibeo, y eso equivale a unos 23 kilómetros, hoy en día.

La ubicación del puerto de Drépano, y la forma del mismo, hacía que los cartaginenses siempre cuidaban de no perder esa ciudad.

Bueno — ahora tenemos que Himilco, y una buena porción de sus soldados se habían escapado en una noche sin luna a Drépano, pero esto — lógicamente — hizo que ahora, nadie sabía, cómo le iba a Lilibeo.

Así que — ni dos por tress — los cartaginenses preguntaron si alguien se quería ofrecer, como voluntario para volver a Lilibeo, y ver como estaban las cosas — y luego de eso — volver a salir — y dar un reporte.

Y un hombre llamado Aníbal salió al frente, y se ofreció para la misión.

Este Aníbal — era bien conocido entre sus compañeros, y su apodo era el Rodio. Ahora, si eso significa que vivió en la isla de Rodas, o si proviene de esa isla — ya eso, no lo sé.

Si alguien lo sabe, pues — nos dejan un comentario!

Lo único que sabemos de Aníbal el Rodio, era que provenía de una familia noble, pero si esa familia era de Cartago o de Rodas, no tengo ni la menor idea.

Y cuidado — no hay que confundir a este Aníbal el Rodio, con el Aníbal de la Segunda Guerra Púnica.

Ese, aun no nacerá por tres años mas.

Bueno, Aníbal el Rodio hizo su propuesta, y explicó su plan.

La oferta les encantó a los cartaginenses, pero no creyeron que era posible de hacer lo que este hombre proponía.

Y por qué?

Pues — porque la flota romana yacía en la entrada misma del canal.

Sin embargo, el hombre — equipado de su propia embarcación privada — se puso a la mar. Primero cruzó a una de las islas cerca de la ciudad.

Al día siguiente obtuvo un viento en el cuarto derecho, y alrededor de las diez de la mañana navegó en el puerto en plena vista de los romanos.

Lo miraron con asombro, por la audacia, pero no pudieron ni tocarlo.

Y al día siguiente no perdió ni un minuto, y volvió a hacer lo mismo, en su viaje de regreso.

Régulo Serrano, estaba — que le salía humo por las orejas — así de furioso estaba!

Así es.

El cónsul romano decidió asegurarse que si este hombre volvía a aparecer, lo iban a embestir, y lo iban a arrestar, frente a los ojos de toda la ciudad de Lilibeo.

Y por supuesto — la maniobra de este Aníbal el Rodio, hizo que el Cónsul y todas sus naves, se veían como tortugas paralizadas, frente a la costa de Lilibeo.

Así que esta vez les ordenó a sus barcos, crear como un túnel, por el cual ese hombre, no iba a poder repetir esa hazaña suya.

Y Régulo mismo, se puso en la costa, a observar la maniobra.

Ahora — todo lo que faltaba, era que ese Aníbal, volviera a aparecer.

[…]

Episodio 74 – El Primer Pontífice Plebeyo

— De los nueve hombres — dos Cornelios, dos Fabios, un Emilio, un Licinio, un Manlio, un Junio, y finalmente un Claudio, solo dos eran puramente plebeyos, pero uno de esos dos plebeyos, terminó ganando aquel día.

Un detallado estudio del cargo de Pontífice Máximo, durante la república romana, y la vida de Tiberio Corunciano.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 74 – El Primer Pontífice Plebeyo.

El crujido de la puerta hizo que los ocho hombres, sentados en una habitación demasiado oscura para la hora del día, se dieran vuelta.

— “Otra vez llegas tarde, Cornelio,” murmuró uno de los Pontífices entre dientes.

Y era cierto.

El más joven de los Pontífices — de apenas 27 años de edad — llegaba tarde a la reunión, y los demás ya estaban enojados. El olor pútrido de la caja de madera, no muy lejos de ellos, hacía que todo el mundo se quería deshacer de esta reunión, lo mas rápidamente posible.

— “Pido disculpas,” respondió el joven.

— “Llegaste tarde el año pasado también,” respondió otro, obviamente enfadado. “Crees que esto es placer? Estar encerrados aquí, hasta que votemos a uno de nosotros?”

— “Es que anoche tuve que estar en la Curia Calabra,” respondió Cornelio en su propia defensa.

A lo que Cornelio se refería, era la obligación que algunos de los sacerdotes romanos tenían, de mensualmente pasarse una noche entera dentro de la tal llamada Curia Calabra — que estaba en el Capitolino.

Y esa noche, el sacerdote se iba a pasar el tiempo, observando la luna.

Y bueno — al parecer, ese sacerdote, de tanto observar la luna dentro de esa Curia Calabra, terminó durmiéndose — y para cuando se despertó, bueno — sus colegas en la sala de sufragios, ya lo esperaban con ansiedad.

El Pontífice Máximo de Roma había fallecido, y había que elegir a uno nuevo.

Y entre los nueve hombres — todos ellos pontífices menores, y todos sentados en esa cámara oscura, tenemos que uno de ellos, era un miembro de nuestra Saga Familiar.

Era Espurio Atio — el mas viejo de los nueve, y el único representante de la familia de los Emilios.

Y Espurio Atio — junto a los otros ocho hombres, estaban a punto de votar al próximo Pontífice Máximo de Roma.

— “Bueno, empecemos de una vez,” dijo Léntulo Caudino, otro de los Cornelios en esa habitación.

Un esclavo — al cual le faltaba la lengua para que no pudiese hablar, se puso a repartir cinceles de madera, de pino de alepo, y tablillas de cera, entre los candidatos.

Y bueno — mientras ellos votarán por el nuevo Pontífice Máximo, nosotros — empezamos así.

[…]

Y como para poder cerrar este tema — aquí va una lista de los poderes de un Pontífice Máximo.

UNO — El Pontífice Máximo regulaba las fechas de ceremonias, y las podía mover, a causa de eventos tales como inundaciones, relámpagos, o pestilencias.

DOS — El Pontífice Máximo tenía la última palabra de qué cosas iban a qué templo. Recordemos que oro se guardaba en el templo de Saturno, los libros de los magistrados se guardaban en el templo de Juno Moneta, y los libros Sibilinos se guardaban en el templo de Júpiter, aunque — bueno — existen versiones de unos guardias especiales — para esos libros.

Hablaremos de eso en más detalle, en nuestro Episodio 80 — La Guerra de los Mercenarios, porque en ese año, el año 240 AC, los Libros Sibilinos serán consultados otra vez, y una nueva tradición — las LUDI FLORALES — será creada.

TRES  La regulación del Calendario romano; tanto astronómicamente hablando, como en aplicación detallada a la vida pública del estado. Pontífices Máximos podían agregar o quitar días a un año, y eso lo hacían a veces para prolongar o acortar años, dependiendo si los Cónsules a cargo eran partidarios, o adversarios.

Y digo yo — wow!

Con ese poder, hasta podían mover fechas de elecciones, y ajustarlas, como se les daba la gana!

Y si no me creen — vean el título de nuestro futuro Episodio 183 — llamado “El Año que duró 445 días.

A que no adivinan cuál Pontífice Máximo hizo ese cambio?

Bingo!

Julio César mismo!

CUATRO — La administración de la ley relativa a los entierros, y lugares donde entierros eran permitidos. Los Pontífices Máximos también supervisaban la manera en la que antepasados eran venerados.

CINCO — La Superintendencia de todos los matrimonios por CONFERRATIO, es decir, todos los matrimonios Patricios legales. En otras palabras, el Pontífice Máximo era invitado a todas las bodas más importantes de Roma.

SEIS — La administración de leyes de testamentos y herencias. Esto — amigos míos — era un poder tremendo!

SIETE — La regulación de la moral pública. En otras palabras, el Pontífice podía ponerle multas a gente por cosas que hacían en público. Y creanme, en más de un caso, los Pontífices multaban hasta a miembros del Senado romano, y los senadores no podían decir ni “A.”

OCHO — El Pontífice Máximo designaba a las Vírgenes Vestales, prácticamente por sí mismo. Se pueden imaginar el trato, que los Pontífices recibían, de aquellas familias que trataban de conseguir, que una de sus hijas fuese admitida como una Vírgen Vestal!

NUEVE — El Pontífice elegía personalmente al Rex Sacrorum. Eso lo mencionamos hace unos minutos, ya.

DIEZ — El Pontífice tambien elegía a todos los sacerdotes Flamen, dentro del colegio de los flamines. De eso, tambien, mucho más en un futuro, pero basta que se acuerden que esos sacerdotes flamen no podían salir de Roma, ver una persona muerta, o una mesa sin comida.

ONCE — Muchos artefactos importantes eran puestos en la Regia, es decir, el edificio donde el Pontífice Máximo vivía. Entre ellos tenemos las tal llamadas “lanzas del dios Marte” — las cuales, según leyendas, vibraban cada vez que algo malo estaba por suceder.

Dicen que Julio César sintió la vibración de esas lanzas, el día antes de su propio asesinato.

Y FINALMENTE DOCE — Y ese era el poder mas grande de los Pontífices Máximos. Ellos tenían el derecho de crear leyes, en privado, junto a sus colegas, dentro del Colegio de Pontífices.

Después de eso, el Pontífice simplemente entraba al Senado, y pronunciaba esa ley como promulgada. Punto y aparte! Y los senadores — otra vez — no podían decir ni “A.”

[…]

Episodio 72 – El Imperio Contraataca

— No por nada existe el dicho que dice, que cuando uno está en la parte mas profunda de una fosa, sólo existe una dirección. Pa’arriba!

Cartago comienza a ganar, y Marco Atilio Régulo cae prisionero de guerra en África.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 72 – El Imperio Contraataca.

Durante nuestro Episodio pasado les había dicho que en este episodio veremos por primera vez, la caída de un miembro de nuestra Saga Familiar, como prisionero de guerra.

Hay una cosa más que hace, que este Episodio sea un tanto especial.

Este es el primero de cinco episodios en nuestro podcast, cuyo nombre viene directamente “inspirado” — o si prefieren — “prestado” — o “robado” — del título de una película.

Así es — este Episodio 72 — viene con un diseño un tanto especial, y tanto la cubierta, como el nombre del Episodio provienen de la película de STAR WARS — en castellano — LA GUERRA DE LAS GALAXIAS — El Imperio Contraataca, una famosa película del año 1980, dirigida por George Lucas.

En total, esto ocurrirá cuatro veces mas, en el podcast, y eso significa que de un total de 500 episodios, hemos decidido que un 1% de los episodios, vienen inspirados en títulos de fenómenos de cinematografía mundial.

Los otros cuatro son:

Episodio 125 — Orgullo y Prejuicio.

Episodio 227 — El Padrino.

Episodio 270 — La Bella y la Bestia.

Y finalmente, Episodio 294 — Mi Gran Boda Griega.

[…]

Pero — lo que los cartaginenses no se dieron cuenta, era que los romanos se pasaron — casi, el ultimo siglo entero, pechando, y demoliendo a los Samnitas de sus propias colinas, allá en Italia — y que, a esta altura — se sabían cada uno de los trucos, de como pelear en terreno-no-llano.

Ademas — vamos! — Acaso los elefantes y la caballería Numidia, no eran los dos fuertes mas grandes de los cartaginenses?

Como se les occure tomar lugar, en un terreno donde ambas fuerzas son prácticamente reducidas a jugar de espectadores?

Al fin y al cabo, caballos y elefantes son 100 veces mas valiosos en el terreno plano — pero bueno! Sucedió así, y cuando los romanos tomaron sus propias posiciones — y bajo el abrigo de la noche — la batalla — que, dicho sea de paso, se produjo muy, muy temprano por la mañana — casi que ni siquiera era una batalla.

De la infantería de mas de 5000 unidades, Cartago perdió más de 3000.

De sus casi 1000 unidades de caballería, 300 fueron aniquilados en la primera media hora, y los demás se tuvieron que retirar de la batalla. De esos, como 100 caballos terminaron quebrándose piernas y tobillos, durante la corrida.

Y de los 100 — quizás 120 — elefantes de guerra, un total de 95 se terminaron escapando, después de causar estragos por sus propias hileras de soldados.

En una sola oración — un desastre total!

Y para hacer las cosas aún peor, mientras la infantería de Cartago huía, los romanos enviaron un contingente de sus 15,000 soldados a saquear el campo militar de los mercenarios, así que estos, ni siquiera pudieron encontrar comida y agua, después de su derrota.

[…]

Episodio 71 – La Batalla del Cabo Ecnomo

— Y que las consecuencias se vayan a Mercurio!

La batalla naval más grande de la historia del mundo. 680 naves. 290 mil guerreros. Un encuentro pivotal entre Roma y Cartago.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 71 – La Batalla del Cabo Ecnomo.

Año 258 AC.

Los Cónsules son Aulo Atilio Calatino y Cayo Sulpicio Patérculo.

Bueno. Durante nuestro anuncio de esta Temporada DOS — el que grabamos durante la noche, entre el 2018 y el 2019, creo que no logré explicar con suficiente claridad que — en el futuro, mini-episodios, tales como ese anuncio mismo — no formarían parte del podcast en sí, y por lo tanto no irían a formar parte de la cadena de episodios, en algunos de los lugares, donde publicamos estos episodios. Un ejemplo de eso es — iVoox.

Así es. Esos mini episodios — creo que los voy a llamar algo así como — actas diurnas, o las Fastis del Cuento de Roma — todavía no me he decidido — esos episodios sí van a aparecer en algunos lados, tal como YouTube y en el sitio Web, pero no van a aparecer en otros lados, tales como Podomatic, y — bueno… IVOOX — a no ser que yo los suba manualmente.

Entonces, para aquellos que no oyeron nuestro mini Episodio del Año Nuevo, les recomiendo oírlo, y ponerse al día, para entender algunos de los cambios que empezamos teniendo hoy.

No son muchos cambios, en realidad. Pero bueno…

Las diferencias más grandes son dos.

UNO — Esos mini-episodios no llevan un numero, como episodios propiamente dichos.

Y DOS — No forman parte de la cadena — o sea — el hilo, del cuento.

No hay Palabra en Latin.

No hay nada de la Saga Familiar, y en general, tratan de temas que — apoyan el Cuento, pero no son parte del Cuento.

Entonces…

Con un retraso de unos dos meses y medio, por circunstancias ya explicadas en nuestro mini-Episodio del Año Nuevo, aquí lanzamos — oficialmente — TEMPORADA DOS.

[..]

Y para eso, tenemos esta batalla dividida — como ya es costumbre, en diez puntos claves.

UNO — Como los cartaginenses se pusieron en una linea derecha frente al triangulo romano, los romanos sabían que lo único que le importaba a Amílcar, eran los buques de transporte.

Los buques que llevaban las fuerzas de invasion de Africa.

Sin buques de transporte — no hay invasión. Así de simple.

DOS — Con el propósito de aumentar la distancia entre las dos puntas de la formación romana en flecha, Hannón ordenó un repliegue de sus naves.

Así es — los cartaginenses fingieron susto y retirada, invitando a que las puntas de ambos lados del triangulo los persiguiesen.

TRES — Al ver la retirada, y tal como los cartaginenses lo habían planeado, Régulo ordena aumentar la velocidad de ambos flancos, porque un hueco en la linea cartaginense se había creado.

Las puntas de Régulo y Vulsón avanzan, creando un hueco entre ellos mismos y la base de su triangulo.

Calculo yo — que cuando Hannón vió eso, se debe haber dicho — Así de fácil??? Son así de estúpidos los romanos?

[…]


Enlace del documento de la Batalla de Sulci:

https://core.ac.uk/download/pdf/11692281.pdf

Episodio 70 – Atilio Régulo y Lutacio Cátulo

— Júpiter le dió inmortalidad a Juturna, como recompensa por haberle arrebatado la virginidad — calculo yo, una hora antes de eso.

Los primeros encuentros navales entre las dos potencias del Mediterráneo Occidental: Cartago y Roma.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 70 – Atilio Régulo y Lutacio Cátulo.

260 AC — año de los Cónsules Cneo Cornelio Escipión Asina, y Cayo Duilio.

Ciudad de Siracusa, sureste de Sicilia.

El crujido de la puerta indicaba dos cosas.

Que la puerta misma era pesadísima, y que, lo que sea que estaba del otro lado de esa puerta, no era una sala amplia.

Mas bien un pasillo — largo, húmedo, y oscuro.

— “Por aquí,” exclamó el guardia. Su rostro — de rasgos claramente numidios, lucía en la luz de la antorcha.

El muchacho miró a su tío, y después de dudar un segundo, ambos comenzaron a seguir al hombre, a través de un laberinto de pasillos. La antorcha del guardia, empapada en azufre y cal, era la única luz, hasta que llegaron a otra puerta.

De ahí, salieron a una callejuela que daba al muelle de granos, de la ciudad. Por un momento — luz inundó a los tres.

Frente a los ojos del muchacho, y a menos de diez pasos, el vientre de un barco estaba pegado al muelle, hamacándose con las olas.

— “Suban,” les dijo el guardia. “El barco zarpa apenas el viento de vuelta.”

Ambos subieron, y un hombre les indicó donde sentarse, y permanecer quietos, hasta que el barco salga del puerto fortificado.

Y así — por primera vez, desde que se escaparon del barco de Manio Máximo Valerio Corvino, el muchacho se sintió relajado. Su tío lo abrazó.

— “Dos días mas, Himilcar! Dos días mas,” le dijo, calmándolo.

Sus vidas en Tusculum, la huida de Italia, y el abordaje a las naves de invasion romana — todo estaba en el pasado ahora.

Volverían a Cartago, donde gente no se distinguía en clases sociales, como en Roma, y la vida tendría sentido otra vez. Ya nadie se les reiría en la cara por ser mitad romanos, mitad púnicos, y nadie les negaría empleo por el hecho de que no adoraban a los dioses de Roma.

Sus antepasados, hijos y nietos de Himilco y Marcia — aquellos que se habían quedado en Africa, los recibirían con brazos abiertos, y pronto — muy pronto, se olvidarían de las miserias en Tusculum.

En cuanto al barco donde se escondieron, ese barco — llamado “El Ganso de Mercurio” — aunque se veía como una nave de carga de trigo, era un barco que — secretamente, se dedicaba a trasladar gente de Italia hacia Cartago.

Así es — “El Ganso de Mercurio” era una nave espía. Zarparía al anochecer, aparentando seguir las rutas tradicionales hacia la peninsula italiana.

Luego, en el medio de la noche, la nave daría una vuelta en alta mar.

Rumbo a Cartago.

[…]

Y para que esa tabla no se moviera por todos lados, y para que mantuviera al barco enemigo atrapado bajo su propio peso, esa tabla tenía bajo suyo, un enorme — y digo enorme, clavo, o garfio.

Una vez que los marineros romanos apuntaban la tabla hacia el barco enemigo, y una vez que la soltaban, esa tabla iba a caer pesadamente sobre la cubierta de la otra nave, clavándose en la misma.

Por ende — la nave cartaginense no se podía mover, y ahora, los romanos, podrían usar esa tabla, para cruzarse al otro barco, y bueno — luchar como si estuviesen en tierra firme.

[…]

Episodio 69 – La Primera Guerra Púnica

— A dónde él entraba, la gente se callaba, para ver si Corvino tenía algo para decir.

El comienzo de la guerras que cambiaron la historia del mundo occidental. Cartago contra Roma — Roma contra Cartago.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Sanya, en el Sur de China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 69 – La Primera Guerra Púnica.

264 antes de Cristo.

Si bien la Primera Guerra Púnica ya comenzó durante nuestro Episodio pasado, en este Episodio vamos a hacer un gran cuadro — digamos, una especie de cuadro sinóptico, de esta guerra.

Al final de todo — si una guerra dura 23 años, y si el juego completo de esas guerras dura casi 120 años, sin duda — hay que hacer un cuadro, verdad?

Per antes que nada — lo esencial, y eso, sin siquiera tocar el tema de — de qué año tal cosa, a qué año tal otra cosa, porque personalmente, yo odio aprender historia de esa manera. Repetir fechas, y aprenderse años de memoria, no sirve, para aprender de historia.

Eso le sirve a abogados y a fiscales, a la hora de dar detalles minuciosos durante un juicio, pero no le sirve para nada a un estudiante de historia. Entonces, veamos los siguientes SIETE puntos, como a mí me gusta aprender historia.

UNO — Cuantas guerras Púnicas existieron?

Tres.

Si incluimos la Guerra de los Mercenarios — cuatro!

DOS — Y cuánto duraron?

La primera duró 23 años, la segunda duró 17, y la tercera — o ultima, 3 años.

Entonces — repito — 23 — 17 — y tres.

Si bien la primera era la mas larga, la mas famosa — por lejos, era la segunda.

Y la mas brutal — tambien por lejos, era la tercera.

TRES  — Hubo otra guerra, o guerras, entre medio de todo eso?

Si, y a montones.

Y lo mas importante que hay que considerar aquí, es la guerra llamada “La Guerra de los Mercenarios.” Esa guerra solo duró un año y medio, y comenzó apenas la Primera Guerra Púnica terminó.

Roma tuvo muy poco que ver en esa guerra — de forma directa, pero si tuvo que ver en los resultados de la misma, y pronto verán por qué. Nuestro Episodio 80 se llama precisamente “La Guerra de los Mercenarios.”

Así que, por supuesto que hoy, no nos vamos a preocupar de eso, pero — sí necesitan saber, que muchos historiadores ponen la Guerra de los Mercenarios — en la misma bolsa, junto a las tres Guerras Púnicas, propiamente dichas.

Cabe notar, que Roma también tuvo otras guerras en otros lados — al mismo tiempo, pero esas guerras no son consideradas parte del lío entre Roma y Cartago.

Entonces — CUATRO — Resultados de esas guerras.

Primera Guerra Púnica — Victoria Romana. Apenitas, en mi opinión.

Guerra de los Mercenarios — Contundente Victoria Cartaginense.

Segunda Guerra Púnica — Victoria Romana.

Tercera Guerra Púnica — Contundente Victoria Romana, y la destrucción de Cartago.

CINCO — Teatros de operaciones.

Primera Guerra Púnica — Principalmente, Sicilia. Tambien, África del Norte, y Cerdeña.

Guerra de los Mercenarios — África del Norte, mas que nada.

Segunda Guerra Púnica — Italia, Hispania, África del Norte, y las Galias Cisalpina y Transalpina. También un poco en Grecia y Cerdeña.

Tercera Guerra Púnica — Solamente en Tunisia.

SEIS — Resultados, geográficamente hablando.

Primera Guerra Púnica — Roma recibe Sicilia, menos Siracusa.

Guerra de los Mercenarios — Roma recibe Córcega y Cerdeña.

Segunda Guerra Púnica — Roma recibe la parte Cartaginense de Hispania. El Reino de Numidia es unificado.

Tercera Guerra Púnica — Cartago es borrada del mapa, y todo su territorio se convierte en la provincia romana de África.

[…]

Mientras la Segunda Guerra Púnica será caracterizada por brillantes generales, batallas de nivel mundial, actos de valentía increíble, y eventos cuya fama sobrevive hasta el día de hoy — la Primera Guerra Púnica será caracterizada por fallas garrafales de ambos lados, errores de juicio de parte de sus generales, y movidas militares tan malas, que hoy podemos decir que esta guerra no fue ganada por el que terminó actuando mejor, sino, por el que terminó haciendo menos — un poco menos, de errores.

[…]

Episodio 68 – La Batalla de Mesina

— Entre Caribdis y Escilla.

El primer enfrentamiento directo entre Cartago y Roma. El primer movimiento militar de Roma, fuera de Italia propiamente dicha. El primer sabor de sangre, para demasiados jóvenes romanos.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Sanya, en el Sur de China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 68 – La Batalla de Mesina.

Estamos en el año 265 antes de Cristo. Aquí comienzan las Guerras Púnicas.

Y nuestro cuento — hoy, va a comenzar entre dos lugares, muy cercanos entre sí, y muy peligrosos para todos aquellos navegantes, que se aproximaban al estrecho entre Italia y Sicilia.

De un lado se encontraba el monstruo llamado Escilla — deletreo eso rapidito — E — S — C — I latina — L — L — A, y del otro lado se encontraba la hermosa (pero malvada) ninfa de Caribdis, quien según la mitología griega, tragaba por lo menos 30 olas por día, y luego las vomitaba a la costa, creando un remolino imposible de cruzar.

Deletreo eso rapidito, tambien. C — A — R — I latina — B — D — I latina otra vez — S.

Caribdis.

Y esa noche, un bote se deslizaba por las aguas — entre Caribdis y Escilla.

Los seis hombres a bordo — (tres de ellos griegos, y los otros tres de Mesina misma), trataban de mantenerse justo en el medio entre los dos monstruos, porque el estrecho realmente no era ancho.

Un tiro de flecha podía alcanzar de una orilla a la otra, y cualquier bote que se acercaba demasiado a uno de los lados, era tragado sin merced alguna, o por la hermosa Caribdis, o por la feísima Escilla.

Caribdis era hija del dios Poseidón mismo, y fue creada cuando Poseidón — un día, decidió tener una aventura amorosa con la diosa Gea, diosa de la tierra misma.

Caribdis fue transformada en una ninfa malvada por el dios Zeus, quien la colocó del lado opuesto de Escilla, por haber creado una inundación de proporciones catastróficas.

Desde entonces, Caribdis — prisionera en ese lugar, se dedicaba a tragar olas, y a vomitarlas a la costa de Mesina, junto con todo aquello que se encontraba en esas olas.

Por su lado, Escilla tambien fue una hermosa ninfa con cola de pez, cuando era joven. Y según la Odisea de Homero, un pescador llamado Glauco se enamoró de Escilla, el día que la vió.

Se enamoró tan fuerte, que la siguió por todos lados, tratando de conquistarla. Y en sus desventuras, un día una poción mágica le fue dada a ese pescador, con la promesa que si Escilla se bañaba en agua conteniendo esa poción, los deseos carnales de Glauco se convertirían en realidad.

Ni dos por tres — Glauco vertió la poción donde Escilla se bañaba habitualmente, pero — en vez de enamorarse de Glauco, Escilla se convirtió en un monstruo con seis cabezas de perro.

Bueno, para hacer esta historia mas breve, a la mañana siguiente, el bote de los seis marineros fue encontrado totalmente destruido, en la costa de Sicilia, a metros de Mesina.

De los seis hombres, nadie jamas los volvió a ver, y por muchos meses, los habitantes de Mesina miraban hacia la costa al anochecer.

Quizás, en una de sus típicas vomitadas, Caribdis devolvería los restos de alguno de esos desdichados.

Lo que nadie sabía, era que los seis hombres fueron enviados secretamente, para reconocer el terreno entre la piedra de Caribdis, y la llanura frente a Mesina misma.

Fueron enviados por un Senador romano, llamado Manio Otacilio Craso.

De este Manio Otacilio Craso, mucho mas en unos minutos.

Pero por ahora, quiero que sepan que él era la mano derecha de Apio Claudio Cáudex, quien a su vez, era el hombre mas importante — en este momento, de la poderosa familia de los Claudios.

[…]

Personalmente, no creo ni por un minuto que los Siracusanos pelearon con toda la voluntad del mundo. En mi propia opinion, la alianza que de pronto surgió entre Hierón y Cartago, era mas por obligación que por deseo.

Pero los Cartaginenses si pelearon mas duro, y el choque entre Roma y Cartago marcó oficialmente el comienzo de hostilidades en las Guerras Púnicas.

Los Romanos volvieron a prevalecer, y Hanno se tuvo que retirar del campo de batalla, para evitar mayores pérdidas.

De sus 9,000 soldados, Roma perdió 1,340 unidades según Tito Livio, y la gran mayoría de ellos eran parte de la caballería romana. Muchachos a caballo.

[…]

Episodio 67 – La Captura de Brundisium

— Brundisium fue la ciudad, donde el famoso poeta Virgilio murió, al cabo de un viaje de regreso, desde Grecia.

La caída de la última ciudad en el sur de Italia. Toda Roma, ahora, se prepara para el paso siguiente: Sicilia.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 67 — La Captura de Brundisium.

A veces nos toca que un Episodio de El Estado de la Unión viene seguido por un Episodio de Biografías, y eso hace, que el hilo de nuestro cuento viene un tanto interrumpido — no por un Episodio, sino por dos.

Este fue el caso de nuestros episodios 65 y 66, pero — las buenas noticias de eso, es que ahora tenemos, por lo menos, 11 episodios seguidos, de nuestro Cuento — El Cuento de Roma, antes de que nos toque otro Estado de la Unión.

Así que, sin demoras, vamos al 23 de Enero del año 266 AC. En Roma – una marcha triunfal.

Esa marcha de debía a la captura de Brundisium, el año anterior. Con eso, la conquista de Calabria y de Mesapia, estaban completas.

Esta marcha triunfal era en honor a DOS HOMBRES que — pues, hicieron esa captura.

Eran los Cónsules de Roma, del año anterior. Estoy hablando de Marco Atilio Régulo, y Lucio Julio Libón.

Vamos a tener una palabrita de ellos — Marco Atilio Régulo y Lucio Julio Libón, en unos minutos, pero en este momento, hay algo mas importante, y se trata de la marcha misma.

Explico.

A diferencia de otras marchas triunfales, esta marcha fue considerablemente mas pequeña, mas tenue, y traía muy pocos esclavos en remolque — comparado con otros triunfos romanos. Y eso se debía a tres factores.

[…]

Y como una nota de al lado, Brundisium siempre estuvo en el epicentro de los eventos de Roma. Ahí era donde la Vía Apia terminaba, y dos columnas fueron erigidas en el punto donde La Via Apia se conectaba con la plaza central de la ciudad.

Mas tarde, la Vía Trajana tambien llegará a Brundisium. Y más tarde aun, una de esas columnas será llevada — entera, a otra localidad, a unos kilómetros de Brundisium.

Brundisium se convertirá muy pronto, en el principal puerto de embarque, hacia el este, reemplazando a Tarento para siempre.

Y eso era — en parte, porque su bahía natural era tan buena, que — según Tito Livio, naves podían entrar y salir del puerto, con un mismo viento.

Y como último — Brundisium fue la ciudad, donde el famoso poeta Virgilio murió, al cabo de un viaje de regreso, desde Grecia. Fue en el año 19 AC.

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