Episodio 16 – La Batalla del Lago Regilo

— “Tengo cinco hijas,” le dijo el gigante.

La hazaña de Cloelia. La despedida de Lars Porsena. La amenaza del lago Regilo. Una amenaza tan seria que Roma instala un dictador para poder sobrevivir sus años de infancia institucional.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 16 — La batalla del Lago Regilo.

La semana pasada estábamos con el asedio de Roma, y como Mucio le dio un susto al rey Porsena, diciéndole que lo iban a matar, tarde o temprano. En vez de quemarlo vivo, Porsena lo dejó en libertad.

Dos horas después, apenas el sol salió, una delegación de etruscos marchaba hacia Roma, bandera estándar en alto, significando paz. Iban a pie, y mantenían un paso continuo. La firma de paz tuvo lugar una hora más tarde.

[…]

Sería un tanto inocente pensar que en aquellos tiempos un tratado de paz se firmaba al igual que hoy, entre digamos, dos naciones.

Si bien paz es paz, y el resultado es el mismo, hubo cosas que eran iguales a como las cosas se hacen hoy en dia, y hubo cosas que eran muy diferentes en aquellos tiempos.

Y el mejor ejemplo de estas diferencias eran rehenes.

Vidas humanas.

Cuando los etruscos ofrecieron hacer paz con Roma, y repito, esto es totalmente de acuerdo a los que historiadores romanos escribieron, no lo que la historia sugiere que realmente pasó, los Senadores y los enviados especiales se reunieron en el Senado romano.

Demás está decir que las noticias de la inminente firma de paz debió haber correr por las calles de Roma más rápido que un fuego de campo seco, con un viento pampero de espalda.

El tratado fue fácil, y la única digamos, difícil condición fue—según los cuentos romanos, que rehenes de ambos géneros fuesen entregados al rey Porsena. Los romanos no pensaron ni un minuto en eso, y de inmediato le entregaron a Porsena un número de jóvenes varones y mujeres, las cuales por tradición debían ser vírgenes, como rehenes por la paz.

Entre los rehenes tambien se encontraba una muchacha Valeria, hija del mismísimo cónsul Publio Valerio Publícola, quien, junto a Marco Horacio Pulvilo, firmo el tratado de paz, y le dio el sello de su anillo, hundido en cera de color purpura, como se hacía en aquel entonces.

En cuanto a la niña Valeria, Porsena le prometió personalmente a Publio Valerio que la cuidará muy bien, en contra de lo que los Tarquinios pudiesen hacerle.

Mientras firmaban ese tratado, los etruscos notaron que Publícola fue herido en la batalla unos días antes, pero las heridas no fueron fatales.

Publio hasta fue capaz de ganar en otra batalla en contra de los Sabinos en el año 506, y otra vez en el año 504 AC.

Como premio, Roma le otorgo una casa en el monte Palatino, de por vida.

Sabemos que en el año 503 AC, Publícola falleció.

Publio Valerio Publícola murió en Roma a una edad no establecida, en relativa pobreza, pero amado por su gente.

El enterramiento de Publícola fue pagado por la ciudad de Roma, ya que su familia no poseía los medios, financieramente hablando. Su cuerpo fue puesto en aquel mismo promontorio a lado del lugar donde el pueblo un dia había sospechado que Publio se quería hacer rey de Roma.

Roma le ofreció luto oficial por un año entero, tal como lo hicieron por Junio Bruto.

Bien. La gente va y viene, y Roma continúa.

Debe continuar, así que nosotros continuamos tambien.

The show goes on.

Mientras el campamento se levantaba y mientras las tropas de Porsena se dividieron en dos frentes, una retornando a Clusium, y la otra enfrentándose a la ciudad latina de Aricia, una joven romana llamada Cloelia decidió que ella no quería vivir la vida rodeada de etruscos, y se escapó.

Se escapó a caballo.

[…]

 

Episodio 15 – El Rey Porsena

— Le dieron tanta tierra como él pudiese rodear con un buey y un arado, en un día soleado.

Durante los primeros años de la república, Roma fue invadida, conquistada, y ocupada por el rey etrusco Lars Porsena. Hubo heroes y hubo cobardes. Tambien veremos lo que dice la leyenda romana acerca del rey de Clusium.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 15 — El Rey Porsena.

La semana pasada nos habíamos quedado en que Tarquinio el Soberbio logró convencer al rey de la ciudad de Clusium, un rey llamado Lars Porsena, a invadir Roma con sus fuerzas.

Clusium, una de las ciudades más poderosas de la confederación de las doce ciudades etruscas, se encontraba sobre una colina y al margen de un rio llamado Clanis, al nor-noroeste de Roma.

La palabra Clusium era una modificación de la palabra latina cludere, que significa “cerca” ya que la ciudad se encontraba dentro de la esfera de influencia directa de Roma.

Si bien no era tan cercana como la ciudad de Veyes, llegar a Clusium desde Roma no era algo difícil en aquellos tiempos.

Los etruscos mismos la llamaban Clevsin.

[…]

Y es aquí que el rey Porsenna se llevó el susto de su vida cuando un buen día, otro soldado romano, con el permiso explícito del senado romano, se acercó al campo etrusco de noche, y logró meterse entre medio de las tiendas del rey y sus tiendas vecinas.

Estoy hablando de un tal Cayo Mucio, un joven de linaje patricio, quien viendo que el asedio se prolongaba y el hambre se empezaba a sentir, decidió introducirse en el campo enemigo para matar al rey etrusco.

Para evitar ser proclamado desertor, presentó su resolución al Senado el cual le dió su aprobación. Por supuesto, el Senado no tenía nada que perder.

Disfrazado, Mucio penetró en campo enemigo, pero, al no conocer en persona a Porsena y pensando que si no se apuraba en atacar lo iban a descubrir, se equivocó en su ataque y mató al secretario del rey en vez del rey.

[…]