Episodio 47 – La Batalla de Sentino

— Y Decio Mus tampoco hizo eso.

La batalla mas grande de Italia, numéricamente hablando. La batalla mas importante de Roma, estratégicamente hablando. Estamos en el comienzo de una nueva era para la ciudad de las Siete Colinas.

Transcripción Parcial del Episodio

Estamos en el año 295 AC.

Después de mirarse en las caras por dos días, los soldados de ambos lados ya no daban mas.

Y algo extraño sucedió al tercer día, en el terreno vacío entre los dos ejércitos.

Alguien puso un ciervo en la zona muerta — en el llano entre las dos fuerzas, y cuando el ciervo se echó a correr por el prado, alguien soltó un lobo a perseguir al cervato.

Los galos, que estaban parados al lado de los Samnitas, se pusieron a lanzar sus jabalinas hasta que el ciervo cayó muerto, mientras que los Romanos permitieron que el lobo se escapara vivo entre sus lineas, ya que representaba la divinidad del Quirinal.

— “Mira lo que han hecho estos bárbaros,” decían los romanos. “Mataron al ciervo, protegido por nuestra diosa Diana! Van a caer!”

Desde ese instante, la mayoría de los romanos estaban firmemente convencidos que los dioses estaban en su favor.

Ahora, antes de seguir con esta batalla de manera cinematográfica, tenemos que analizar los hechos que hicieron que unos 100 mil soldados se encuentren en un llano al noreste de Roma, a punto de decidir quien es dueño de Italia.

Y para llegar a eso, primero tenemos que volver a nuestra batalla de Triferno, que es donde nos habíamos quedado en nuestro Episodio pasado.

Así que, vayamos a Triferno ya!

[…]

En nuestra saga familiar, quiero mencionar que tres de los descendientes de Aeliana y Lucio, se encontraban envueltos en ese valle, aquel día.

Uno proveniente de Cesón, uno de Julia, y uno de Lucio — todos estaban ahí.

Y creo que ahora es un buen momento para darle nombres a esos seres nuevos en nuestra saga, porque hacerlo ahora o hacerlo mas tarde — cual es la diferencia?

Así que hagamos un breve paréntesis – uno—dos—tres, y veamos esto ahora mismo:

Cesón — Julia — Lucio.

UNO — Cesón había ido al norte de Italia como joven, y vivió por décadas en la zona latina del otro lado de Veyes, donde tomó por esposa una muchacha de origen mezclado, mitad Sabina – mitad Latina.

Cesón y Laria tuvieron seis hijos, pero pestes en esa región de Italia hicieron que cuatro de ellos muriesen antes de llegar a la edad de cinco.

Un año después de la Gran Guerra, la familia de Cesón perdió su casa en un incendio, y al tiempo, Cesón y su hijo le pidieron a Lucio Eugenio — nieto de Lucio y Aeliana, si podían mudarse a Roma, y vive bajo la protección de este.

Lucio Eugenio les dió la bienvenida, y dos habitaciones fueron añadidas a la casa.

El hijo de Cesón, aptamente tambien llamado Cesón, era fuerte y después de haber perdido a su madre en el incendio, el joven creció pensativo, justo, y sobre todo — respetuoso de todo lo que tenga que ver con el mundo mas allá de los que ojos humanos pueden ver.

El otro hijo de Cesón, mas joven — y llamado Espurio Atio, tambien llegó a vivir con ellos al tiempo, y de él vamos a hablar mas en otro momento.

En nuestro proximo Episodio veremos la boda de Espurio, en Roma misma.

DOS — Luego, tenemos a Julia, nieta de Lucio y Aeliana, cuya vida tuvo tantas vueltas de calesita que ni siquiera pude relatarlas en este podcast.

Julia fue la hija mayor del hijo mayor de Marco, y nació un año antes de que Marco perdió la razón, allá en la Primera Guerra Samnita.

Julia no se acordaba ni de sus abuelos, ni de su padre, ni de su madre.

La esposa de Marco — es decir, la abuela de Julia, se quitó la vida a menos de un año de Marco haber desaparecido en Capua.

Luego, los padres de Julia perecieron en un viaje a Capua, cuando esta aun llevaba su bulla alrededor de su cuello.

El padre del actual Lucio Eugenio la adoptó, y le consiguió un esposo. Pero debido a la historia de lo que Marco hizo en Capua, y de la forma en la que desapareció, Lucio solo pudo encontrar un liberto romano, un hombre cuyos padres eran esclavos.

Por una década, Julia vivió en una granja, a dos días de distancia de Roma, con ese esposo.

Un hijo nació de esa union, y fue llamado Tacio.

La vida de Julia era una triste calesita sin parar, por deudas que granjeros pobres no se podían sacar de encima, frente a terratenientes Patricios sin escrúpulos.

Julia después perdió a su esposo durante un asalto de los Samnitas, y a un mes después de haber quedado embarazada.

Una hija nació. Julia la llamó Tacia Julia Menor.

Julia y los chicos sobrevivieron.

Entre los tres abandonaron la granja y volvieron a Roma, y allí encontraron alojamiento bajo el techo de Lucio Eugenio.

Lucio Eugenio hasta tuvo que intervenir en el asunto, para que Julia — ahora madre de dos — y sin esposo, no fuese arrestada como un deudor fugitivo.

La pequeña Julia era el juguete favorito de todo el mundo, y todos la llamaban Julita, o Julia Mínima, a pesar de que Julia Mínima no tenía ninguna hermana mayor.

Julita crecía a la par de una de las nietas de Lucio Eugenio, una niña llamada Lucia.

TRES — Y finalmente tenemos a Lucio Eugenio, nieto de Lucio y Aeliana.

Lucio era el mayor en la casa — en linea directa de hijos varones, de Lucio y Aeliana.

Si bien ochenta años habían pasado desde la partida de su abuela Aeliana, Lucio siempre se aseguró que todo el mundo se acordaba de los abuelos, Lucio y Aeliana.

Desde una edad muy temprana, y debido al fallecimiento de sus padres durante otro incendio, Lucio creció rápido.

De mente calma y justa, y de un talento para negocios, la casa de Lucio prosperó bajo su mando, y Lucio, apodado Lucio Eugenio por su sentido de justicia, tuvo cinco hijos, y cinco nietos.

Tanto en la batalla de Triferno como en la batalla de Sentino, Lucio Eugenio se encontraba en el grupo de los legionarios de mayor experiencia.

Los Hastati, en tercera fila.

Por supuesto que esto puede parecer una maraña de nombres nuevos, y ramas familiares, pero necesito que este podcast vuelva a tener nombres y caracteres conocidos, tal como lo fueron Marco el Degollador, Aeliana la esclava de Veyes, y tantos otros.

[…]

Episodio 46 – La Tercera Guerra Samnita

— Así es, cuando los Etruscos escucharon que Corvo estaba al mando del ejército romano, se metieron dentro de sus fuerte, y no querían salir – ni para ver como estaba el tiempo.

Por tercera vez, los Samnitas. Y algunos dicen que la tercera es la vencida. En este caso, fue cierto. Samnia nunca se recuperó. También vemos los últimos años de Marco Valerio Corvo.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 46 — La Tercera Guerra Samnita.

Paz reinaba en Roma en nuestro año, el año 302 AC, o si queremos decirlo de la manera como los romanos lo decían, estamos en el año del Consulado de Denter y Paulo.

Menos de seis meses antes, tratados de paz fueron ratificados por el Senado, y en este momento Roma era prácticamente el amo y señor del centro de Italia.

Y — tal como lo vimos durante nuestro ultimo episodio, héroes como Fabio Ruliano y Papirio Cursor abundaban en Roma.

Eso sucede a veces, que una nación de pronto sea bendecida durante una generación, y como por obra de un poder mas allá de lo entendible, nace una camada de gente que simplemente es mejor, o hace las cosas mejor, que sus padres y abuelos.

Es como una ola del mar, que cada tanto, es mas alta, mas fuerte, y mas hermosa que las siete, ocho o nueve olas anteriores.

Se repite en ciclos — opino yo.

Bueno, antes de que nos vayamos por la tangente con opiniones, aquí está lo que vamos a ver en este episodio, y para esto hice un muy, muy breve lista a saber:

UNO — Los años 302, 301, y 300 antes de Cristo, porque fue durante esos años que dos leyes muy importantes emergieron. La Lex Ogulnia, y la Lex Valeria.

DOS — Tambien volvemos a ver a Marco Valerio Corvo, que ahora se llama Marco Valerio Máximo Corvo, y quien verdaderamente es el mismo que había tenido esa pelea contra el galo, cuando era joven. Si se acuerdan, Valerio Corvo llegó a vivir 100 años de edad, y en este año anda pisando los setenta, pero aun fuerte para ser nombrado dictador.

TRES — El comienzo de la Tercera y ultima guerra samnita, y el por qué de esa guerra.

CUATRO — La batalla de Camerino, donde galos y samnitas vencieron a los romanos en el año 298 AC.

[…]

Corvo tomó el lugar de Torcuato, y apenas llegó, los etruscos se rehusaron a dar batalla.

Así es, cuando los Etruscos escucharon que Corvo estaba al mando del ejército romano, ellos se metieron dentro de sus fuertes, y no querían salir — ni para ver como el estaba el tiempo.

Corvo hasta los provocaba fuera de los fuertes, quemando campos y aldeas alrededor de ellos, pero no le sirvió de nada. Los Etruscos le tenían terror a Corvo.

Bueno. Después de en sexto Consulado, Corvo se retiró de la vida pública, y murió a la edad de 100, allá por el año 270 AC.

Y digo yo.

Que vida que tuvo ese hombre!

[…]

Episodio 45 – Fabio Ruliano y Papirio Cursor

— “Campos atrincherados han de ser defendidos por armas, no armas por campos atrincherados.”

Un vistazo a los dos héroes de las guerras samnitas, y un encuentro un tanto cómico entre ellos, frente al senado de Roma.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 45 — Fabio Ruliano y Papirio Cursor.

La Selva Ciminia era el bosque primitivo — creado en tiempos de antes de dioses y humanos, que separaba Roma antigua de Etruria.

No existían caminos a través de esa selva, y hasta en los bordes de la misma, la imagen que la misma daba, causaban pavor entre la población de Roma.

Nadie se atrevió a entrar en la selva, hasta el siglo cuatro antes de Cristo.

Es mas — cuando en el año 310 AC el Senado de Roma le dió ordenes al entonces Cónsul Fabio Máximo Ruliano de NO entrar a esa selva, y cuando este sí entró a perseguir a los etruscos, y cuando salió de la selva sin perder su vida o la de sus soldados, los romanos sintieron miedo y pánico, pues creían que demonios de la selva misma, se habían poseído de las almas de estos legionarios.

Así, por lo menos, lo cuenta nuestro querido Tito Livio.

[…]

Su primera aparición en las escrituras de Roma fue cuando, a una edad muy joven, yo diría — unos veinte y pico años de edad, Ruliano fue nombrado un edil curul.

Un edil curul tenía la función de administrar los intereses del Senado y el pueblo de Roma. Entre otras cosas, ediles curules tenían que hacerse cargo del dinero para la organización de juegos de gladiadores, y para festividades religiosas varias.

Pero — como veremos en menos de un minuto, ediles a veces tenían trabajos mucho mas interesantes, y resulta ser que durante los últimos dos o tres años, muchos hombres en Roma morían jóvenes, y sin aparentes causas, o explicaciones lógicas.

Ni dos por tres, nuestro Ruliano se puso a investigar.

Y al cabo de un año de eso, Ruliano, quien tenía un estilo muy simple de hablar con la gente, descubrió por medio de una esclava, que la mortalidad prevaleciente se debía a suministros de veneno por algunas mujeres a sus maridos, sobre todo en las esferas mas altas de la sociedad romana.

Así es — muchas esposas romanas decidían envenenar a sus esposos, de manera lenta, pero inexorable.

Dicho sea de paso, el año que Ruliano hizo ese descubrimiento, fue el mismo año de la famosa batalla de Gaugamela, entre Alejandro Magno y Dario III, de Persia.

[…]

Episodio 41 – El Fin de la Gran Guerra

— Cayo Poncio terminó viendo que su viejo padre — Herenio Poncio, había tenido la razón.

El fin de la Segunda Guerra Samnita, desde la caída de Apulia, hasta la inspección de Samnia por el Cónsul Publio Sempronio, en Samnia misma.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 41 — El Fin de la Gran Guerra.

Estamos en el año 435 de la fundación de la ciudad, lo que equivale al año 319 antes de Cristo.

Día de año nuevo.

Una de las costumbres que los romanos tenían para el primer día del año, era votar por los dos Cónsules para el año en question.

El Senado romano iba a votar.

Mantenga en cuenta, por favor, que todavía estamos utilizando el calendario pre Juliano, es decir que utilizamos el recuento de los meses del año como Rómulo y Numa Pompilio lo habían decidido, y no como Julio César los había ajustado muchos siglos mas tarde.

Pero, sea como sea, los romanos — es decir, los privilegiados en Roma, se dirigían al edificio del Senado para votar por los dos Cónsules nuevos.

Esta vez, los senadores sabían que el voto era muy importante, ya que no solo votaban por los dos Cónsules que iban a vengarse por la humillante derrota de las Horcas Caudinas, sino que tambien iban a cambiar una ley muy importante que no tenía nada que ver con guerra.

Hasta ahora, los Cónsules eran los que tenían el poder de poner o remover a una persona en el Senado romano. Este año, si el voto iba a pasar, ese poder pasaría a ser parte de los poderes de los tal llamados censores.

A aquí quiero destacar seis pequeños detalles de como los senadores votaban, a la ora de promulgar leyes, elegir a senadores nuevos, y demás trivialidades.

UNO — Antes de comenzar una sesión, un senador iba a buscar a uno o dos de los cuatro auspices de Roma, para que este diga si el día era propicio para abrir sesión, y promulgar leyes o no.

En aquel tiempo, Roma poseía cuatro personas con suficiente autoridad para ese tipo de funciones, y un día de estos vamos a hablar de eso en mas profundidad.

DOS — Antes del voto, siempre hubo discursos. Sea un voto importante o no, siempre había un discurso antes de dicho voto.

TRES — A veces esos discursos iban largos… y digo, bien largos, con el propósito de bloquear chances de que el voto se pueda realizar.

El hecho era, que a la puesta del sol, el Senado, por ley, tenia que cerrar la sesión.

Y ese discurso extremadamente largo se hacia a propósito, si alguien se oponía a la promulgación de alguna ley, o la nominación de alguna persona a cierta magistratura.

CUATRO — Después de dar discursos, venía el voto. Al votar por asuntos menores, el voto se hacía levantando la mano, o simplemente diciendo “si” en voz alta. Como el Roma antigua no existían partidos politicos, en el sentido de hoy, generalmente tampoco existían presiones en asuntos menores, de votar de cierta manera.

[…]

Al año siguiente, es decir, el 315 AC, pertenece a una de las mayores derrotas de Roma en esta Segunda Guerra Samnita, en la ciudad de Lautulae. Pero tambien pertenece a uno de los dos héroes mas grandes de esa guerra, un hombre llamado Quinto Fabio Ruliano.

Basta decir que inmediatamente después de la batalla de Lautulae, los Samnitas llegaron a 32 kilómetros de las puertas de Roma.

Yo voy a dedicar nuestro Episodio 43 a Ruliano, y — como un flashback, este Ruliano, y otro de los héroes de esa misma guerra, Lucio Papirio Cursor, serán los protagonistas, porque entre los dos sucedieron dos cosas que raramente sucedían en Roma:

Desobediencia a un superior dentro del ejército romano, y el perdón de la vida de alguien, después de haber sido condenado a muerte por las palabras de un dictador.

[…]