Episodio 45 – Fabio Ruliano y Papirio Cursor

— “Campos atrincherados han de ser defendidos por armas, no armas por campos atrincherados.”

Un vistazo a los dos héroes de las guerras samnitas, y un encuentro un tanto cómico entre ellos, frente al senado de Roma.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 45 — Fabio Ruliano y Papirio Cursor.

La Selva Ciminia era el bosque primitivo — creado en tiempos de antes de dioses y humanos, que separaba Roma antigua de Etruria.

No existían caminos a través de esa selva, y hasta en los bordes de la misma, la imagen que la misma daba, causaban pavor entre la población de Roma.

Nadie se atrevió a entrar en la selva, hasta el siglo cuatro antes de Cristo.

Es mas — cuando en el año 310 AC el Senado de Roma le dió ordenes al entonces Cónsul Fabio Máximo Ruliano de NO entrar a esa selva, y cuando este sí entró a perseguir a los etruscos, y cuando salió de la selva sin perder su vida o la de sus soldados, los romanos sintieron miedo y pánico, pues creían que demonios de la selva misma, se habían poseído de las almas de estos legionarios.

Así, por lo menos, lo cuenta nuestro querido Tito Livio.

[…]

Su primera aparición en las escrituras de Roma fue cuando, a una edad muy joven, yo diría — unos veinte y pico años de edad, Ruliano fue nombrado un edil curul.

Un edil curul tenía la función de administrar los intereses del Senado y el pueblo de Roma. Entre otras cosas, ediles curules tenían que hacerse cargo del dinero para la organización de juegos de gladiadores, y para festividades religiosas varias.

Pero — como veremos en menos de un minuto, ediles a veces tenían trabajos mucho mas interesantes, y resulta ser que durante los últimos dos o tres años, muchos hombres en Roma morían jóvenes, y sin aparentes causas, o explicaciones lógicas.

Ni dos por tres, nuestro Ruliano se puso a investigar.

Y al cabo de un año de eso, Ruliano, quien tenía un estilo muy simple de hablar con la gente, descubrió por medio de una esclava, que la mortalidad prevaleciente se debía a suministros de veneno por algunas mujeres a sus maridos, sobre todo en las esferas mas altas de la sociedad romana.

Así es — muchas esposas romanas decidían envenenar a sus esposos, de manera lenta, pero inexorable.

Dicho sea de paso, el año que Ruliano hizo ese descubrimiento, fue el mismo año de la famosa batalla de Gaugamela, entre Alejandro Magno y Dario III, de Persia.

[…]

Episodio 41 – El Fin de la Gran Guerra

— Cayo Poncio terminó viendo que su viejo padre — Herenio Poncio, había tenido la razón.

El fin de la Segunda Guerra Samnita, desde la caída de Apulia, hasta la inspección de Samnia por el Cónsul Publio Sempronio, en Samnia misma.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 41 — El Fin de la Gran Guerra.

Estamos en el año 435 de la fundación de la ciudad, lo que equivale al año 319 antes de Cristo.

Día de año nuevo.

Una de las costumbres que los romanos tenían para el primer día del año, era votar por los dos Cónsules para el año en question.

El Senado romano iba a votar.

Mantenga en cuenta, por favor, que todavía estamos utilizando el calendario pre Juliano, es decir que utilizamos el recuento de los meses del año como Rómulo y Numa Pompilio lo habían decidido, y no como Julio César los había ajustado muchos siglos mas tarde.

Pero, sea como sea, los romanos — es decir, los privilegiados en Roma, se dirigían al edificio del Senado para votar por los dos Cónsules nuevos.

Esta vez, los senadores sabían que el voto era muy importante, ya que no solo votaban por los dos Cónsules que iban a vengarse por la humillante derrota de las Horcas Caudinas, sino que tambien iban a cambiar una ley muy importante que no tenía nada que ver con guerra.

Hasta ahora, los Cónsules eran los que tenían el poder de poner o remover a una persona en el Senado romano. Este año, si el voto iba a pasar, ese poder pasaría a ser parte de los poderes de los tal llamados censores.

A aquí quiero destacar seis pequeños detalles de como los senadores votaban, a la ora de promulgar leyes, elegir a senadores nuevos, y demás trivialidades.

UNO — Antes de comenzar una sesión, un senador iba a buscar a uno o dos de los cuatro auspices de Roma, para que este diga si el día era propicio para abrir sesión, y promulgar leyes o no.

En aquel tiempo, Roma poseía cuatro personas con suficiente autoridad para ese tipo de funciones, y un día de estos vamos a hablar de eso en mas profundidad.

DOS — Antes del voto, siempre hubo discursos. Sea un voto importante o no, siempre había un discurso antes de dicho voto.

TRES — A veces esos discursos iban largos… y digo, bien largos, con el propósito de bloquear chances de que el voto se pueda realizar.

El hecho era, que a la puesta del sol, el Senado, por ley, tenia que cerrar la sesión.

Y ese discurso extremadamente largo se hacia a propósito, si alguien se oponía a la promulgación de alguna ley, o la nominación de alguna persona a cierta magistratura.

CUATRO — Después de dar discursos, venía el voto. Al votar por asuntos menores, el voto se hacía levantando la mano, o simplemente diciendo “si” en voz alta. Como el Roma antigua no existían partidos politicos, en el sentido de hoy, generalmente tampoco existían presiones en asuntos menores, de votar de cierta manera.

[…]

Al año siguiente, es decir, el 315 AC, pertenece a una de las mayores derrotas de Roma en esta Segunda Guerra Samnita, en la ciudad de Lautulae. Pero tambien pertenece a uno de los dos héroes mas grandes de esa guerra, un hombre llamado Quinto Fabio Ruliano.

Basta decir que inmediatamente después de la batalla de Lautulae, los Samnitas llegaron a 32 kilómetros de las puertas de Roma.

Yo voy a dedicar nuestro Episodio 43 a Ruliano, y — como un flashback, este Ruliano, y otro de los héroes de esa misma guerra, Lucio Papirio Cursor, serán los protagonistas, porque entre los dos sucedieron dos cosas que raramente sucedían en Roma:

Desobediencia a un superior dentro del ejército romano, y el perdón de la vida de alguien, después de haber sido condenado a muerte por las palabras de un dictador.

[…]