Episodio 81 – La Península Ibérica

— Yo creo que es hora de ver, qué exactamente hacían esos abuelos suyos, en los tiempos de Roma antigua.

Entre la Guerra de los Mercenarios y la conquista de Hispania de Amílcar Barca.

Transcripción Parcial del Episodio

Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.
El Cuento de Roma, Episodio 81 – La Península Ibérica.

Demás está decir, que este episodio es muy especial, porque el tema es la Península Ibérica.

Esto es lo que vamos a ver en nuestro episodio de hoy:
Primero vamos a cerrar lo que quedó abierto del episodio pasado.
Las dos batallas de la guerra de los Mercenarios.
En otras palabras — la Batalla de la Sierra, y el Bloqueo de Túnez.
Y las consecuencias de todo eso.
Ah! Y el por qué Roma obtuvo Cerdeña, y luego Córcega, a pesar de que Cartago fue el claro vencedor en esa guerra.
Eso tambien nos llevará a ver una parte de nuestra Saga Familiar, en la que — si se acuerdan — unos miembros de nuestra familia se habían escondido (o mejor dicho auto-exiliado) en esas islas.
Bueno, reaparecen, y vamos a ver el show, de todo eso!

Luego. El comienzo del año 238. Sus Cónsules.
Y tal como lo anunciamos en nuestro episodio pasado, la vida del un tal Tiberio Sempronio Graco.
Bueno, este es el abuelo y bisabuelo de los Gracos que nosotros conocemos, pero si vale hablar del tema.

Tercero, nuestra palabra en Latin: Alio Intuitu.

Cuarto, la lucha política entre Hannón el Grande y Amílcar, ahora que los mercenarios son parte del pasado.

En quinto lugar, el viaje de Amílcar hacia Hispania.
No, muchachos — no fue en un barco crucero!

Después de eso, el año 237 AC en Roma. Los Cónsules.
En séptimo lugar, los comienzos de los Barca en Gadir, Hispania.
Lo que nos llevará a un vistazo de la Hispania de aquellos tiempos, justo antes de la masiva colonización por parte de los Cartaginenses.
Y eso, a su vez, nos lleva a introducir dos personas que me han ayudado mucho, en la elaboración de este episodio.
Así es.
Uno de ellos — un guerrero, estratega, comandante, y centurión de una de las legiones romanas más famosas que hayan existido en Roma antigua, y el otro — un historiador, ingeniero, topógrafo, y diseñador de lo que sea que haga falta, para el progreso de Roma. Vías, acueductos, puertos, fuertes y castras militares, y mucho más.
Presten atención — mis queridos oyentes, porque esto va a estar divertido.
Los dos personajes que introducimos hoy, ademas de ser amigos del podcast en vida real, lentamente irán a formar parte del podcast mismo, de tres maneras diferentes.
UNO — Como consejeros.
DOS — Como invitados especiales en el show, cada tanto.
Y TRES — Como personas ficticias, que irán haciendo lo suyo, dentro del podcast mismo.
Ellos son…
Por un lado — Marcio Samanio Cornelio Atello.
Obviamente, de la familia de los Cornelios.
Mejor conocido como Centurión Marcio Samanio Atello.
En vida real, es de Huelva, España.
En el Cuento de Roma, será un comandante clave, de una legión romana clave, en Hispania, en un futuro muy, muy cercano.
Ustedes — mis queridos oyentes, pueden ir adivinando de cuál legion estoy hablando.
Y por el otro lado — Cayo Julio Ceretano Rescriptor.
Obviamente, de la familia de los Julios.
Mejor conocido como Cayo Julio Ceretano. El cognomen de Rescriptor lo merecerá en unos años más, y ya verán por qué.
En vida real, es de la región de Gadir, España.
En el Cuento de Roma, será uno de los personajes claves en la transición de Hispania de ser un territorio cartaginés, a convertirse en un territorio romano.
Como un dato más, este Cayo Ceretano Rescriptor aparece en nuestro podcast hoy mismo — es decir, en este mismo episodio.
Más concretamente, en unos 30 minutos mas.
Mientras tanto, centurión Marcio Samanio Atello, aparecerá, apenas los romanos comiencen a formar parte de los destinos de Hispania.
Más concretamente, en nuestro Episodio 86 – El Tratado del Río Ebro.

Aquí va una nota final en cuanto a este tema.
El tema de introducir oyentes, digamos — personas reales, y meterlos dentro de nuestro podcast, y dejar que ellos mismos manejen sus propias vidas, dentro del mundo de Roma (de aquel entonces) — ese es el propósito de este podcast.
Todo lo que tienen que hacer, es elegir sus nombres, sus cognomen, a que tribu quieren pertenecer, y como si fuese una serie televisiva, ellos irán progresando, dentro del Cuento de Roma.
Tendrán sus propias profesiones, sus propios descendientes, y sus destinos.
Y repito — todo eso, es algo que representa la misión más importante de esta Saga — la Saga Familiar.
Porque al final y al cabo, todos nosotros — Usted, yo, sus hijos, y hasta ese vecino suyo — todos provenimos de una sola semilla.
Un mismo DNA.
Una misma Eva — o si prefiere — un mismo Adán, genéticamente hablando.
Todos Ustedes — muchachos (y muchachas) — sin NI UNA SOLA excepción, han tenido bis-bis-bis-abuelos que vivieron, sufrieron, amaron, y rieron, en aquellos tiempos.

Y bueno.

Yo creo que es hora de ver, qué exactamente hacían esos abuelos suyos, en los tiempos de Roma antigua.

Finalmente — en octavo lugar, tenemos un vistazo de lo que viene.
Una breve paz, antes de la tormenta.
Vamos a ver que Tito Manlio Torquato hasta logrará hacer algo, que muy pocos comandantes lograron hacer, en cuanto a las puertas del templo de Jano.
Pero bueno, como eso queda para nuestro próximo Episodio, pues no voy dar el spoiler ahora, aunque se perfectamente, que acabo de hacer, justamente ESO. (Jajaja)

Y por último — como siempre, música de cierre, y saludos personales, después de eso.

Como pueden ver, un Episodio largo!

[…]

Episodio 80 – La Guerra de los Mercenarios

— Una caída siempre se desencadena cuando alguien, ya sea una persona, una empresa, una nación, o hasta una religión, empieza a creer en sus propias mentiras.

La guerra más cruel de la historia, según Polibio. Así es — la guerra donde nadie tomaba prisioneros.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 80 – La Guerra de los Mercenarios.

Esto es lo que vamos a ver en nuestro Episodio de hoy:

Primero, un breve análisis de lo que vimos en los últimos 12 episodios, es decir, DESDE la batalla de Mesina.

Luego, el recuento de lo que pasó después del 11 de Marzo del año 241 AC, es decir, un día DESPUÉS de la victoria de Cayo Lutacio Cátulo. Ahí también vamos a ver las condiciones, del tratado de paz, entre Roma y Cartago.

Tercero, una breve (muy breve) descripción de los mercenarios mismos, ahora que habían perdido en Sicilia.
En cuarto lugar, nuestra Palabra en latin. Ab asino lanam.

Luego, el famoso discurso de Hannón el Grande, frente a los mercenarios, en las afueras de una ciudad llamada Sicca Veneria, hoy conocida como El Kef. Y por ende, el comienzo de la guerra de los Mercenarios.

Después, un plan general de esa guerra, como lo hicimos antes de la Primera Guerra Púnica, allá en nuestros episodios 69 y 70.

En séptimo lugar, las batallas.

Así es — hoy veremos las cuatro primeras fases, o encuentros de esa guerra. Brevemente, porque esto no es un podcast de Cartago, pero sí en suficiente detalle, porque esto sí es el episodio de la “Guerra de los Mercenarios.”

Así que — hoy — la Batalla de Útica — la Batalla del río Bagradas — la victoria de Amílcar junto a Naravas — y el asedio a Cartago.
Y después de eso, como ya es costumbre — música de cierre, y saludos personales.

[…]

Episodio 79 – Roma 1 – Cartago 0

— Mientras Amílcar Barca maldecía la situación, Lutacio Cátulo la acogía.

El encuentro final de la Primera Guerra Púnica. Y por qué la siguiente guerra era inevitable.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 79 – Roma 1 – Cartago 0.

Esto es lo que el padre de la historia — un griego llamado Heródoto — escribió de los Cartaginenses — como mercaderes, alrededor del año 430 AC.

Los cartaginenses, cuando llegan con sus barcos, descargan sus mercancías y las organizan en la playa.

Luego vuelven a sus barcos, y prenden un gran fuego. El humo de ese fuego, es visto por los habitantes de esas costas, y les da a saber, que hay mercancías en la playa.

Inmediatamente los nativos van a la playa, a ver los productos. Con ellos, traen suficiente oro u otros objetos de valor. Después de decidir cuánto oro van a dejar en la playa por las mercancías, los nativos se retiran de la playa, y esperan a que los cartaginenses vuelvan, a estimar el valor de su oferta.

Los cartagineses desembarcan y examinan lo que los nativos han dejado allí, y si el oro les parece un precio digno por sus mercancías, lo toman con ellos, y parten.

Si no, los cartaginenses vuelven a sus botes y se sientan a esperar mientras los nativos se acercan de nuevo y fijan más oro, hasta que ambos lados están satisfechos.

Ninguno de los dos lados intenta engañar al otro, porque los cartagineses no tocan el oro hasta que iguala el valor de sus bienes, y los nativos no tocan los bienes, hasta que los cartaginenses se han llevado el oro.

(Si bien esto fue escrito por Heródoto, este texto se encuentra en el libro IV de Tito Livio)
Por supuesto, eso es lo que los mercaderes de Cartago hacían en lejanas costas africanas, donde no existían otros métodos de comercio.

Y por supuesto, que eso fue — si es que fue, siglos atrás.

Además! Recordemos que fue Cicerón, quien llamó a Heródoto “Padre de la Historia.” Recordemos también, que otros Senadores en Roma lo solían llamar “el padre de todas las mentiras.”

Digo — a Heródoto! No a Cicerón!

[…]

Y Lutacio Cátulo tenia dos problemas en ese momento.

Por un lado, hace tres semanas, él fue herido en otro de los ataques de Amílcar Barca, allá al norte. Debido a esa herida, él no iba a poder pelear.

Ahora — eso significaba, que Cátulo iba a manejar la batalla entera, al mejor estilo — control remoto, algo extremadamente fuera de lo común, en aquellos tiempos en Roma antigua.
Sin otro remedio, Cátulo puso a su Pretor Valerio Faltón a cargo de sus naves, y mantuvo contacto desde la costa.

Y el otro problema de Cátulo era el viento. Si el viento cambiaba a favor de Hannón, los romanos arriesgaban a que todos los víveres logren llegar a Lilibeo.
Y eso — había que impedirlo a cualquier precio!

[…]

Episodio 78 – El Estado de la Unión – 244 AC

— Por qué? Porque los romanos eran unos optimistas eternos, y siempre pensaban, que esta era la oportunidad que no se podían dar el lujo de desperdiciar.

El mundo en el año 244 AC. Desde China hasta Hispania, y desde Numidia hasta las tribus de Iliria.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 78 – Estado de la Unión – 244 AC.

Cinco veces tuvimos nuestro Episodio del Estado de la Unión, y hoy vamos el por el numero seis.

Cinco veces echamos a nuestra águila al vuelo, y cinco veces hicimos una enorme vuelta a la Cuenca del Mediterráneo, el epicentro natural del mundo de Roma.

Hoy — nuestra águila tomará vuelo por sexta vez, pero esta vez le añadimos un pequeño sonido.

Personalmente no se mucho de música, pero creo que este sonido no está tan mal.

Alas agitándose — el cielo abierto — un segundo de música atmosférica — y luego, el llamado, el sonido, del animal que siempre gobernó los cielos. Un águila.

Bueno, como ya saben — estamos en el año 244 AC, y estamos a exactamente tres años de finalizar con el tema de la Primera Guerra Púnica. Y en nuestro podcast, eso va a suceder en nuestro episodio siguiente, llamado — Episodio 79 — Roma 1 – Cartago 0.

Pero antes de comenzar nuestro vuela de águila, quiero ver qué exactamente, hicimos en nuestros cinco vuelos de águilas anteriores.
Entonces, para eso, tenemos una muy breve lista, de — obviamente — cinco puntos.

[…]

Tambien veremos como la costa misma de Gadir — digo — la parte de tierra firme donde vivían los nativos, y justo donde el Estuario del Guadalete salía al mar, se va a convertir en el depósito de alfarería mas grande del mundo antiguo, gracias a todos los emprendimientos comerciales, que los cartaginenses van a tomar.

Por su lado, Antípolis, hoy conocida como la Isla de León, se irá transformando en una de las dos necrópolis mas grandes del sur de Hispania.

Será en esa isla — la Isla de Antípolis, que Aníbal tendrá — una, de sus dos visiones.

[…]

Episodio 77 – El Primer Emperador de China

— Sabemos que cuanto más un gobierno prohibe alguna actividad realizada por un pueblo, más esa actividad es realizada por ese pueblo.

Estamos a un paso de nuestro próximo Estado de la Unión, y a un paso del fin de la Primera Guerra Púnica.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 77 – El Primer Emperador de China.

Este es el orden en el que vamos a ver las cosas hoy.

UNO — Un análisis de lo que dijimos en nuestro Episodio pasado, acerca de eventos en Sicilia, Roma, y China.

DOS — El tema de China. Y el por qué de la importancia de ese tema.

TRES — Nuestra Palabra en Latín. Lutecia.

CUATRO — Roma, y la Saga Familiar, entre otras cosas. Tambien introducimos el tema de la prostitución en la ciudad eterna, y seguimos con la temática de religión, los muertos, y hasta hablaremos un poquito de magia negra en aquella época.

Y CINCO — El estado de las cosas en Sicilia, en los años 245 y 244 AC. El nacimiento de uno de los hermanos de Aníbal.

Y de ahí, ya preparamos el terreno para el episodio especial que viene.

Y bueno. Música de cierre, y saludos después de eso, como ya es costumbre. Entonces.

Primero, una lista de diez eventos que — muy curiosamente — sucedieron en casi la misma década, y casi todos ellos, traerán consecuencias directas o indirectas para Roma, en los próximos años.

Y ESO hará que nuestro próximo Estado de la Unión — nuestro episodio siguiente — va a ser es-pec-ta-cu-lar.

Veamos — muy brevemente — esos diez eventos.

UNO — El nacimiento de Aníbal, en Cartago. 247 AC.

DOS — El nacimiento de Escipión el Africano, en Roma. 236 AC. Bueno, ese evento fue 11 años mas tarde.

TRES — La coronación de Arsaces, en Partia. 247 AC.

CUATRO — La asunción al trono de Qin Shi Huang, en China. También en el 247 AC.

CINCO — La asunción al trono de Ptolomeo III, en Egipto. 246 AC.

SEIS — La propagación del Budismo en India. Eso es un evento que no podemos — digamos — darle una fecha exacta.

SIETE — La desestabilización del Imperio Seléucida, en el Medio Oriente. 246 AC, con la muerte de Antíoco II, hijo de Antíoco Sóter.

OCHO — La expansión de la Liga Aquea. 245 AC.

NUEVE — La sorprendente pérdida de Macedonia, durante un ataque sorpresivo en Corinto. En ese mismo año.

Y DIEZ — La conquista de Susa y Babilonia por los Egipcios. Bingo. En ese mismo año, también.

Como digo, no veo la hora de ver todo eso, en mas detalle, la semana que viene! Episodio 78 — Estado de la Unión — Año 244 AC.

Como una nota de al lado, los Chinos vieron el cometa Halley, pasar por sus cielos — el día 15 de Febrero del año 240 AC.

[…]

Qin Shi Huang había nacido en el año 260 AC, aunque algunas versiones dicen que fue un año más tarde, es decir — el año 259 AC.

No nació dentro del reino que hoy está asumiendo, sino en otro estado enemigo, donde su padre, un príncipe de la casa de Qin, estaba como rehén, como parte de un acuerdo entre los reinos de Qin y de Zhao.

La localidad donde Qin SHi Huang nació, hoy se llama Handan, y no está lejos del Pekín de hoy.

Bueno, mientras vivían la vida de principes y rehenes, el muchacho crecía, y el padre logró convencer a un rico mercader a que tratara de — digamos — hacer que toda su familia fuese llevada de contrabando, de vuelta a su reino natal de Qin.

Ese mercader primero no quería tomar semejante riesgo, pero al final, el príncipe logró convencerlo, y la aventura les salió bien.

[…]

Episodio 76 – Nace el Imperio Parto

— La única institución humana que rechaza el progreso, es el cementerio.

El nacimiento del Imperio Parto, pero no de Partia. El comienzo de una nueva superstición, pero no el fin. Y el fin de Régulo, pero será verdad eso?

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 76 – Nace el Imperio Parto.

Si Usted, alguna vez ha tomado leche de yegua fermentada, sabrá de su sabor.

Es chocante para el paladar no acostumbrado, y el sabor va de fresco y ácido — a punzante y acre.

Lo conocemos como Kefír — o yogur, pero también como Airag.

Y sus sabor, casi siempre es inolvidable.

Su bajo contenido de alcohol, aumenta, cada vez que el proceso de congelación y deshielo es repetido. Eso hace que uno se embriaga muy lentamente con esa bebida.

Pero un vez borracho — esa borrachera, puede persistir por un largo rato.

Los Mongoles, y los Escitas, más allá del Mar Negro, del Mar Caspio, y del Mar de Aral, sabían de eso muy bien.

Año 238 AC.

Partia. Hasta hace unos meses, simplemente una satrapía mas, del Imperio Seléucida.

El sátrapa seléucida llamado Andrágoras, estaba en su palacio circular, pidiendo por piedad.

Alrededor de él, unos 20 guardaespaldas, todos muertos.

Y frente a él, dos hombres.

Arsaces y su hermano menor, Tirídates. Este último, tenía un cuchillo adornado con perlas del Mar Rojo — un mar que él jamás había visto.

[…]

UNO — Alrededor del año 250 AC, Arsaces, junto con su tribu, conquistan el valle de Atrak, el cual es irrigado por el rio del mismo nombre. Ese rio, hoy en día, forma la frontera entre Irán y Turkmenistán por unos 250 kilómetros, antes de desembocar en el Mar Caspio.

DOS — Probablemente en el año 247 AC, Arsaces es coronado en una ciudad llamada Asaak. Eso se escribe A — S — A — A — K — y al parecer, esa ciudad, era una necrópolis temprana de los Partos. Por supuesto que en ese entonces, Asaak debe haber sido pequeña, porque Arsaces mismo la había fundado, un año antes.

Según algunos historiadores modernos, esa coronación constituye el momento del comienzo de la tal llamada dinastía Arsácida.

TRES — Alrededor del año 245 AC, el sátrapa de Partia — llamado Andrágoras, decide rebelarse contra el Imperio Seléucida, y formar un reino independiente.

CUATRO — A causa de eso, y a causa de haber perdido apoyo militar de los Seléucidas, ahora Andrágoras se ve invadido por Arsaces. Esa invasión fue probablemente, allá por el año 238 AC.

CINCO — Ese mismo año, Arsaces I conquista Hircania, y le declara la guerra a Diodoto I, el sátrapa de Bactria. Esa guerra terminó inconclusa, cuando Diodoto se dió vuelta, y volvió a apoyar a los Seléucidas, en contra de Arsaces, en Partia.

De eso, más en el futuro, pero solo como notas de pié.

Y finalmente SEIS — En el año 217 AC, ya muchos años después, Arsaces II — hijo del primero, tomó el trono.

Algunas fuentes dicen que esto sucedió en el año 211 AC.

[…]

Episodio 75 – La Batalla de Drépano

— Cuando un estado se siente amenazado por un mayor poder — ese estado no dudará en sacrificar ganancia económica, a corto plazo — para obtener seguridad militar, a largo plazo.

El sitio de Lilibeo, fallado. El desastre frente a Drépano. Y el regreso de Marco Atilio Régulo a Roma. Y por supuesto — las gallinas sagradas de Roma.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 75 – La Batalla de Drépano.

Según el erudito llamado Elliot Schroeder, de la Universidad de California, en San Diego, la Primera Guerra Púnica era un caso insólito, de un choque entre ambiciones económicas y militares, entre dos potencias de casi igual fuerza.

Schroeder ha escrito la siguiente oración, en su documento científico, publicado en el año 1995.

Cuando un estado se siente amenazado por un mayor poder — ese estado no dudará en sacrificar ganancia económica, a corto plazo — para obtener seguridad militar, a largo plazo.

Eso, en mi opinión, fue el mayor factor, y la mejor explicación, de por qué los romanos seguían construyendo flotas, reclutando soldados, y entrenando remadores de barcos de guerra. Bueno.

Según el plan que habíamos trazado en el comienzo de esta guerra, hoy vamos a ver los dos encuentros que los romanos tuvieron en las ciudades de Lilibeo y Drépano, y el envío de Marco Atilio Régulo a Roma.

O sea, que son tres temas grandes — en general — más — el tema de las gallinas sagradas, por razones que ya verán.

[…]

Después de ese mal paso, Himilco decidió prestarle atención al mar.

Con sus barcos, salió del puerto de Lilibeo, de noche — y logró reunirse con el almirante que estaba a cargo de la flota que protegía Drépano.

Estoy hablando del hombre llamado Adhubal — y de él habíamos hablado en nuestro Episodio 73 — Sicilia, Córcega, y Cerdeña. Ese era el hombre, que había declarado que Palermo ya no sería una meta estratégica, para el imperio cartaginense.

Drépano — cabe añadir — se encuentra a unos 120 estadios de Lilibeo, y eso equivale a unos 23 kilómetros, hoy en día.

La ubicación del puerto de Drépano, y la forma del mismo, hacía que los cartaginenses siempre cuidaban de no perder esa ciudad.

Bueno — ahora tenemos que Himilco, y una buena porción de sus soldados se habían escapado en una noche sin luna a Drépano, pero esto — lógicamente — hizo que ahora, nadie sabía, cómo le iba a Lilibeo.

Así que — ni dos por tress — los cartaginenses preguntaron si alguien se quería ofrecer, como voluntario para volver a Lilibeo, y ver como estaban las cosas — y luego de eso — volver a salir — y dar un reporte.

Y un hombre llamado Aníbal salió al frente, y se ofreció para la misión.

Este Aníbal — era bien conocido entre sus compañeros, y su apodo era el Rodio. Ahora, si eso significa que vivió en la isla de Rodas, o si proviene de esa isla — ya eso, no lo sé.

Si alguien lo sabe, pues — nos dejan un comentario!

Lo único que sabemos de Aníbal el Rodio, era que provenía de una familia noble, pero si esa familia era de Cartago o de Rodas, no tengo ni la menor idea.

Y cuidado — no hay que confundir a este Aníbal el Rodio, con el Aníbal de la Segunda Guerra Púnica.

Ese, aun no nacerá por tres años mas.

Bueno, Aníbal el Rodio hizo su propuesta, y explicó su plan.

La oferta les encantó a los cartaginenses, pero no creyeron que era posible de hacer lo que este hombre proponía.

Y por qué?

Pues — porque la flota romana yacía en la entrada misma del canal.

Sin embargo, el hombre — equipado de su propia embarcación privada — se puso a la mar. Primero cruzó a una de las islas cerca de la ciudad.

Al día siguiente obtuvo un viento en el cuarto derecho, y alrededor de las diez de la mañana navegó en el puerto en plena vista de los romanos.

Lo miraron con asombro, por la audacia, pero no pudieron ni tocarlo.

Y al día siguiente no perdió ni un minuto, y volvió a hacer lo mismo, en su viaje de regreso.

Régulo Serrano, estaba — que le salía humo por las orejas — así de furioso estaba!

Así es.

El cónsul romano decidió asegurarse que si este hombre volvía a aparecer, lo iban a embestir, y lo iban a arrestar, frente a los ojos de toda la ciudad de Lilibeo.

Y por supuesto — la maniobra de este Aníbal el Rodio, hizo que el Cónsul y todas sus naves, se veían como tortugas paralizadas, frente a la costa de Lilibeo.

Así que esta vez les ordenó a sus barcos, crear como un túnel, por el cual ese hombre, no iba a poder repetir esa hazaña suya.

Y Régulo mismo, se puso en la costa, a observar la maniobra.

Ahora — todo lo que faltaba, era que ese Aníbal, volviera a aparecer.

[…]

Episodio 74 – El Primer Pontífice Plebeyo

— De los nueve hombres — dos Cornelios, dos Fabios, un Emilio, un Licinio, un Manlio, un Junio, y finalmente un Claudio, solo dos eran puramente plebeyos, pero uno de esos dos plebeyos, terminó ganando aquel día.

Un detallado estudio del cargo de Pontífice Máximo, durante la república romana, y la vida de Tiberio Corunciano.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 74 – El Primer Pontífice Plebeyo.

El crujido de la puerta hizo que los ocho hombres, sentados en una habitación demasiado oscura para la hora del día, se dieran vuelta.

— “Otra vez llegas tarde, Cornelio,” murmuró uno de los Pontífices entre dientes.

Y era cierto.

El más joven de los Pontífices — de apenas 27 años de edad — llegaba tarde a la reunión, y los demás ya estaban enojados. El olor pútrido de la caja de madera, no muy lejos de ellos, hacía que todo el mundo se quería deshacer de esta reunión, lo mas rápidamente posible.

— “Pido disculpas,” respondió el joven.

— “Llegaste tarde el año pasado también,” respondió otro, obviamente enfadado. “Crees que esto es placer? Estar encerrados aquí, hasta que votemos a uno de nosotros?”

— “Es que anoche tuve que estar en la Curia Calabra,” respondió Cornelio en su propia defensa.

A lo que Cornelio se refería, era la obligación que algunos de los sacerdotes romanos tenían, de mensualmente pasarse una noche entera dentro de la tal llamada Curia Calabra — que estaba en el Capitolino.

Y esa noche, el sacerdote se iba a pasar el tiempo, observando la luna.

Y bueno — al parecer, ese sacerdote, de tanto observar la luna dentro de esa Curia Calabra, terminó durmiéndose — y para cuando se despertó, bueno — sus colegas en la sala de sufragios, ya lo esperaban con ansiedad.

El Pontífice Máximo de Roma había fallecido, y había que elegir a uno nuevo.

Y entre los nueve hombres — todos ellos pontífices menores, y todos sentados en esa cámara oscura, tenemos que uno de ellos, era un miembro de nuestra Saga Familiar.

Era Espurio Atio — el mas viejo de los nueve, y el único representante de la familia de los Emilios.

Y Espurio Atio — junto a los otros ocho hombres, estaban a punto de votar al próximo Pontífice Máximo de Roma.

— “Bueno, empecemos de una vez,” dijo Léntulo Caudino, otro de los Cornelios en esa habitación.

Un esclavo — al cual le faltaba la lengua para que no pudiese hablar, se puso a repartir cinceles de madera, de pino de alepo, y tablillas de cera, entre los candidatos.

Y bueno — mientras ellos votarán por el nuevo Pontífice Máximo, nosotros — empezamos así.

[…]

Y como para poder cerrar este tema — aquí va una lista de los poderes de un Pontífice Máximo.

UNO — El Pontífice Máximo regulaba las fechas de ceremonias, y las podía mover, a causa de eventos tales como inundaciones, relámpagos, o pestilencias.

DOS — El Pontífice Máximo tenía la última palabra de qué cosas iban a qué templo. Recordemos que oro se guardaba en el templo de Saturno, los libros de los magistrados se guardaban en el templo de Juno Moneta, y los libros Sibilinos se guardaban en el templo de Júpiter, aunque — bueno — existen versiones de unos guardias especiales — para esos libros.

Hablaremos de eso en más detalle, en nuestro Episodio 80 — La Guerra de los Mercenarios, porque en ese año, el año 240 AC, los Libros Sibilinos serán consultados otra vez, y una nueva tradición — las LUDI FLORALES — será creada.

TRES  La regulación del Calendario romano; tanto astronómicamente hablando, como en aplicación detallada a la vida pública del estado. Pontífices Máximos podían agregar o quitar días a un año, y eso lo hacían a veces para prolongar o acortar años, dependiendo si los Cónsules a cargo eran partidarios, o adversarios.

Y digo yo — wow!

Con ese poder, hasta podían mover fechas de elecciones, y ajustarlas, como se les daba la gana!

Y si no me creen — vean el título de nuestro futuro Episodio 183 — llamado “El Año que duró 445 días.

A que no adivinan cuál Pontífice Máximo hizo ese cambio?

Bingo!

Julio César mismo!

CUATRO — La administración de la ley relativa a los entierros, y lugares donde entierros eran permitidos. Los Pontífices Máximos también supervisaban la manera en la que antepasados eran venerados.

CINCO — La Superintendencia de todos los matrimonios por CONFERRATIO, es decir, todos los matrimonios Patricios legales. En otras palabras, el Pontífice Máximo era invitado a todas las bodas más importantes de Roma.

SEIS — La administración de leyes de testamentos y herencias. Esto — amigos míos — era un poder tremendo!

SIETE — La regulación de la moral pública. En otras palabras, el Pontífice podía ponerle multas a gente por cosas que hacían en público. Y creanme, en más de un caso, los Pontífices multaban hasta a miembros del Senado romano, y los senadores no podían decir ni “A.”

OCHO — El Pontífice Máximo designaba a las Vírgenes Vestales, prácticamente por sí mismo. Se pueden imaginar el trato, que los Pontífices recibían, de aquellas familias que trataban de conseguir, que una de sus hijas fuese admitida como una Vírgen Vestal!

NUEVE — El Pontífice elegía personalmente al Rex Sacrorum. Eso lo mencionamos hace unos minutos, ya.

DIEZ — El Pontífice tambien elegía a todos los sacerdotes Flamen, dentro del colegio de los flamines. De eso, tambien, mucho más en un futuro, pero basta que se acuerden que esos sacerdotes flamen no podían salir de Roma, ver una persona muerta, o una mesa sin comida.

ONCE — Muchos artefactos importantes eran puestos en la Regia, es decir, el edificio donde el Pontífice Máximo vivía. Entre ellos tenemos las tal llamadas “lanzas del dios Marte” — las cuales, según leyendas, vibraban cada vez que algo malo estaba por suceder.

Dicen que Julio César sintió la vibración de esas lanzas, el día antes de su propio asesinato.

Y FINALMENTE DOCE — Y ese era el poder mas grande de los Pontífices Máximos. Ellos tenían el derecho de crear leyes, en privado, junto a sus colegas, dentro del Colegio de Pontífices.

Después de eso, el Pontífice simplemente entraba al Senado, y pronunciaba esa ley como promulgada. Punto y aparte! Y los senadores — otra vez — no podían decir ni “A.”

[…]

Episodio 73 – Sicilia, Córcega, y Cerdeña

— El tema era que nadie se fuese a enterar quién le prestaba dinero al gobierno, cuando el gobierno estaba en apuros de índole militar.

La situación entre Roma y Cartago, después de la captura de Régulo, y antes del sitio de Lilibea.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 73 – Sicilia, Córcega, y Cerdeña.

Lo que sucedió en Capua la primera noche de las Neptunalias, estremeció a la ciudad entera.

Si bien Capua — como cuidad — no le daba tanta atención al dios Neptuno como por ejemplo — Heraclea, aquí tenemos que mantener en cuenta, que Capua ya era una ciudad grande, y muy cosmopolita.

De hecho — para cuando la Segunda Guerra Púnica comience, Capua será capaz de alistar mas de 30 mil unidades de infantería, y 4 mil unidades de caballería.

Y como para resaltar la importancia de Capua un poco mas, en este momento — recordemos — estamos en el 254 AC — Capua es solo un poco más pequeña que Roma y Siracusa, y un poco mas grande que Cartago.

Así que cuando el relato de un crimen — o cualquier otro chisme — comenzaba a andar por las calles de Capua — bueno — eso significaba, que no eran pocas, las personas que hablaban de ese tema.

Y en este caso tenemos un crimen que lo tenía todo.

Vicio.

Sexo.

Un juramento de venganza.

Un juez corrupto.

Una esclava acusada de algo que ella no cometió.

Guerra y patriotismo.

Religión y sacrificio.

Y para hacerlo más interesante aún, la mitad de Capua odiaba a la víctima de ese crimen, mientras que la otra mitad lo defendía a muerte.

Se trataba de un hombre llamado Tacio. Un viejo de origen Sabino que vivió en Capua desde los tiempos de la Gran Guerra.

Pero jueces, magistrados, y muchas otras personas de alto nivel en la ciudad, tenían muchos intereses en asegurarse que nadie se vaya a olvidar de lo que sucedió, esa noche, la noche del primer día de las Neptunalias.

Fue un crimen tan macabro, tan violento, y sobre todo — tan atrevido — que ciudadanos de Capua hablaron del tema, por un largo, largo tiempo.

La víctima?

Un hombre de alta sociedad, conectado con miembros de la familia de Apio Claudio, pero a su vez, un hombre muy vicioso y perverso.

[…]

UNO — Los Cónsules romanos para ese año eran Cayo Aurelio Cota y Publio Servilio Gémino. Ambos Cónsules volverán a serlo en el futuro año 248 — o sea, dentro de cuatro años mas — y lo volverán a hacer juntos, como colegas.

En esa futura ocasión, se verán sitiando las ciudades de Drépano y Lilibea.

Por su lado, Cartago se veía envuelta en reprimir revueltas populares suyas, después de toda aquella gente que se había ido a vivir dentro de las murallas de la ciudad — se acuerdan?

Al final, los cartaginenses si lograron calmar toda esa situación, y enviaron a Asdrúbal, hijo de Hannón, a que eche a los romanos de Sicilia.

Con elefantes — por supuesto.

DOS — Cuando estos dos Cónsules aparecieron en Sicilia, ellos se dirigieron inmediatamente hacia el oeste, tratando de tomar poblaciones, ya sea por la espada o por medio de tratados comerciales favorables.

Mientras no sabemos mucho de Publio Servilio Gémino, sí sabemos una cosa de Cayo Aurelio Cota.

Ese hombre era super — super — estricto, con sus soldados, subordinados, y hasta con sus propios parientes.

[…]

Episodio 72 – El Imperio Contraataca

— No por nada existe el dicho que dice, que cuando uno está en la parte mas profunda de una fosa, sólo existe una dirección. Pa’arriba!

Cartago comienza a ganar, y Marco Atilio Régulo cae prisionero de guerra en África.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 72 – El Imperio Contraataca.

Durante nuestro Episodio pasado les había dicho que en este episodio veremos por primera vez, la caída de un miembro de nuestra Saga Familiar, como prisionero de guerra.

Hay una cosa más que hace, que este Episodio sea un tanto especial.

Este es el primero de cinco episodios en nuestro podcast, cuyo nombre viene directamente “inspirado” — o si prefieren — “prestado” — o “robado” — del título de una película.

Así es — este Episodio 72 — viene con un diseño un tanto especial, y tanto la cubierta, como el nombre del Episodio provienen de la película de STAR WARS — en castellano — LA GUERRA DE LAS GALAXIAS — El Imperio Contraataca, una famosa película del año 1980, dirigida por George Lucas.

En total, esto ocurrirá cuatro veces mas, en el podcast, y eso significa que de un total de 500 episodios, hemos decidido que un 1% de los episodios, vienen inspirados en títulos de fenómenos de cinematografía mundial.

Los otros cuatro son:

Episodio 125 — Orgullo y Prejuicio.

Episodio 227 — El Padrino.

Episodio 270 — La Bella y la Bestia.

Y finalmente, Episodio 294 — Mi Gran Boda Griega.

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Pero — lo que los cartaginenses no se dieron cuenta, era que los romanos se pasaron — casi, el ultimo siglo entero, pechando, y demoliendo a los Samnitas de sus propias colinas, allá en Italia — y que, a esta altura — se sabían cada uno de los trucos, de como pelear en terreno-no-llano.

Ademas — vamos! — Acaso los elefantes y la caballería Numidia, no eran los dos fuertes mas grandes de los cartaginenses?

Como se les occure tomar lugar, en un terreno donde ambas fuerzas son prácticamente reducidas a jugar de espectadores?

Al fin y al cabo, caballos y elefantes son 100 veces mas valiosos en el terreno plano — pero bueno! Sucedió así, y cuando los romanos tomaron sus propias posiciones — y bajo el abrigo de la noche — la batalla — que, dicho sea de paso, se produjo muy, muy temprano por la mañana — casi que ni siquiera era una batalla.

De la infantería de mas de 5000 unidades, Cartago perdió más de 3000.

De sus casi 1000 unidades de caballería, 300 fueron aniquilados en la primera media hora, y los demás se tuvieron que retirar de la batalla. De esos, como 100 caballos terminaron quebrándose piernas y tobillos, durante la corrida.

Y de los 100 — quizás 120 — elefantes de guerra, un total de 95 se terminaron escapando, después de causar estragos por sus propias hileras de soldados.

En una sola oración — un desastre total!

Y para hacer las cosas aún peor, mientras la infantería de Cartago huía, los romanos enviaron un contingente de sus 15,000 soldados a saquear el campo militar de los mercenarios, así que estos, ni siquiera pudieron encontrar comida y agua, después de su derrota.

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