Episodio 76 – Nace el Imperio Parto

— La única institución humana que rechaza el progreso, es el cementerio.

El nacimiento del Imperio Parto, pero no de Partia. El comienzo de una nueva superstición, pero no el fin. Y el fin de Régulo, pero será verdad eso?

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 76 – Nace el Imperio Parto.

Si Usted, alguna vez ha tomado leche de yegua fermentada, sabrá de su sabor.

Es chocante para el paladar no acostumbrado, y el sabor va de fresco y ácido — a punzante y acre.

Lo conocemos como Kefír — o yogur, pero también como Airag.

Y sus sabor, casi siempre es inolvidable.

Su bajo contenido de alcohol, aumenta, cada vez que el proceso de congelación y deshielo es repetido. Eso hace que uno se embriaga muy lentamente con esa bebida.

Pero un vez borracho — esa borrachera, puede persistir por un largo rato.

Los Mongoles, y los Escitas, más allá del Mar Negro, del Mar Caspio, y del Mar de Aral, sabían de eso muy bien.

Año 238 AC.

Partia. Hasta hace unos meses, simplemente una satrapía mas, del Imperio Seléucida.

El sátrapa seléucida llamado Andrágoras, estaba en su palacio circular, pidiendo por piedad.

Alrededor de él, unos 20 guardaespaldas, todos muertos.

Y frente a él, dos hombres.

Arsaces y su hermano menor, Tirídates. Este último, tenía un cuchillo adornado con perlas del Mar Rojo — un mar que él jamás había visto.

[…]

UNO — Alrededor del año 250 AC, Arsaces, junto con su tribu, conquistan el valle de Atrak, el cual es irrigado por el rio del mismo nombre. Ese rio, hoy en día, forma la frontera entre Irán y Turkmenistán por unos 250 kilómetros, antes de desembocar en el Mar Caspio.

DOS — Probablemente en el año 247 AC, Arsaces es coronado en una ciudad llamada Asaak. Eso se escribe A — S — A — A — K — y al parecer, esa ciudad, era una necrópolis temprana de los Partos. Por supuesto que en ese entonces, Asaak debe haber sido pequeña, porque Arsaces mismo la había fundado, un año antes.

Según algunos historiadores modernos, esa coronación constituye el momento del comienzo de la tal llamada dinastía Arsácida.

TRES — Alrededor del año 245 AC, el sátrapa de Partia — llamado Andrágoras, decide rebelarse contra el Imperio Seléucida, y formar un reino independiente.

CUATRO — A causa de eso, y a causa de haber perdido apoyo militar de los Seléucidas, ahora Andrágoras se ve invadido por Arsaces. Esa invasión fue probablemente, allá por el año 238 AC.

CINCO — Ese mismo año, Arsaces I conquista Hircania, y le declara la guerra a Diodoto I, el sátrapa de Bactria. Esa guerra terminó inconclusa, cuando Diodoto se dió vuelta, y volvió a apoyar a los Seléucidas, en contra de Arsaces, en Partia.

De eso, más en el futuro, pero solo como notas de pié.

Y finalmente SEIS — En el año 217 AC, ya muchos años después, Arsaces II — hijo del primero, tomó el trono.

Algunas fuentes dicen que esto sucedió en el año 211 AC.

[…]

Episodio 66 – Dión Casio y Quinto Fabio Píctor

— Vemos que Tito Livio fue uno de los pocos historiadores que nunca tomaron parte en la política de Roma.

Un análisis de dos historiadores muy diferentes, separados por cinco siglos de historia: Dión Casio y Quinto Fabio Píctor.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 66 – Dion Casio y Quinto Fabio Píctor.

— “Melía!”

Sentado en su enorme silla cubierta con una piel de cordero, el viejo Dion Casio llamó a su esclava.

Los cuatro pies de la silla, llevaban adornos de insectos fosilizados, atrapados en gruesas gotas de ámbar solidificado, cuidadosamente unidos a la madera de la silla misma. Color de miel.

Al momento, Melía apareció por el marco de la puerta, y una sonrisa se dibujó en la cara del historiador.

— “Tráeme agua, Melía! Mis pies me están matando, otra vez!”

Un minuto mas tarde, el viejo esclavo Politorio y Melía traían una gran fuente de agua caliente, a los pies de Dión Casio.

Al lado del viejo, el libro 66 estaba abierto. Vespasiano. La muchacha alejó el libro suavemente, fuera del alcance del agua. Luego — de rodillas, Melía comenzó su usual tarea de aliviar el dolor de pies que ya agobiaba a su amo, por mas de los años que ella lo conocía. Politorio, muy convenientemente, se alejó de la habitación.

— “Melía. Dime otra vez. Eres Cristiana o no?”

La esclava subió su mirada, y sin una sonrisa, le dió un “no” con la cabeza.

— “Mi amo,” dijo suavemente, “para qué andaría buscando motivos, para enfadar a mi amo?”

Dión Casio no respondía. La belleza de la esclava le traía recuerdos de su propia esposa.

— “Tengo 16 años,” continuó Melía. “Y a veces soy muy estúpida. Pero sé muy bien, que llevar una cruz, no sería una cruz, para mí solamente.”

— “Yo no le haría daño a tu familia,” quiso decir el viejo. Sus pies — remojados en el agua, y masajeados por la muchacha, le devolvían energía.

— “Lo sé, amo,” respondió la muchacha. “Pero igual, no veo la parte práctica de ser una Cristiana. Los guardias que han llegado a la ciudad causarían problemas, y para qué?”

Eso era cierto. Miembros de la Guardia Pretoriana andaban por la ciudad.

[…]

Y mientras tantos historiadores, se basaron en los libros de Quinto Fabio Píctor, veamos muy brevemente a los dos historiadores en quienes él se basó.

Diocles de Perapeto, y Timeo de Tauromenio.

Así es — esos dos nombres nos pueden sonar un tanto nuevos, pero en realidad, aquellos que saben de historia, conocen a ambos personajes, con diferentes grados de profundidad, y diferentes grados de interés.

Por un lado, Timeo de Tauromenio fue muchas veces acusado de escribir demasiado acerca de detalles triviales, que no aportaban nada a la historia en sí. Fue odiado por algunos, pero — al fin y al cabo, si uno va a escribir, siempre va a haber gente que no lo van a apreciar mucho.

Como dicen en el campo — De gustos no hay nada escrito!

[…]