Episodio 77 – El Primer Emperador de China

— Sabemos que cuanto más un gobierno prohibe alguna actividad realizada por un pueblo, más esa actividad es realizada por ese pueblo.

Estamos a un paso de nuestro próximo Estado de la Unión, y a un paso del fin de la Primera Guerra Púnica.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 77 – El Primer Emperador de China.

Este es el orden en el que vamos a ver las cosas hoy.

UNO — Un análisis de lo que dijimos en nuestro Episodio pasado, acerca de eventos en Sicilia, Roma, y China.

DOS — El tema de China. Y el por qué de la importancia de ese tema.

TRES — Nuestra Palabra en Latín. Lutecia.

CUATRO — Roma, y la Saga Familiar, entre otras cosas. Tambien introducimos el tema de la prostitución en la ciudad eterna, y seguimos con la temática de religión, los muertos, y hasta hablaremos un poquito de magia negra en aquella época.

Y CINCO — El estado de las cosas en Sicilia, en los años 245 y 244 AC. El nacimiento de uno de los hermanos de Aníbal.

Y de ahí, ya preparamos el terreno para el episodio especial que viene.

Y bueno. Música de cierre, y saludos después de eso, como ya es costumbre. Entonces.

Primero, una lista de diez eventos que — muy curiosamente — sucedieron en casi la misma década, y casi todos ellos, traerán consecuencias directas o indirectas para Roma, en los próximos años.

Y ESO hará que nuestro próximo Estado de la Unión — nuestro episodio siguiente — va a ser es-pec-ta-cu-lar.

Veamos — muy brevemente — esos diez eventos.

UNO — El nacimiento de Aníbal, en Cartago. 247 AC.

DOS — El nacimiento de Escipión el Africano, en Roma. 236 AC. Bueno, ese evento fue 11 años mas tarde.

TRES — La coronación de Arsaces, en Partia. 247 AC.

CUATRO — La asunción al trono de Qin Shi Huang, en China. También en el 247 AC.

CINCO — La asunción al trono de Ptolomeo III, en Egipto. 246 AC.

SEIS — La propagación del Budismo en India. Eso es un evento que no podemos — digamos — darle una fecha exacta.

SIETE — La desestabilización del Imperio Seléucida, en el Medio Oriente. 246 AC, con la muerte de Antíoco II, hijo de Antíoco Sóter.

OCHO — La expansión de la Liga Aquea. 245 AC.

NUEVE — La sorprendente pérdida de Macedonia, durante un ataque sorpresivo en Corinto. En ese mismo año.

Y DIEZ — La conquista de Susa y Babilonia por los Egipcios. Bingo. En ese mismo año, también.

Como digo, no veo la hora de ver todo eso, en mas detalle, la semana que viene! Episodio 78 — Estado de la Unión — Año 244 AC.

Como una nota de al lado, los Chinos vieron el cometa Halley, pasar por sus cielos — el día 15 de Febrero del año 240 AC.

[…]

Qin Shi Huang había nacido en el año 260 AC, aunque algunas versiones dicen que fue un año más tarde, es decir — el año 259 AC.

No nació dentro del reino que hoy está asumiendo, sino en otro estado enemigo, donde su padre, un príncipe de la casa de Qin, estaba como rehén, como parte de un acuerdo entre los reinos de Qin y de Zhao.

La localidad donde Qin SHi Huang nació, hoy se llama Handan, y no está lejos del Pekín de hoy.

Bueno, mientras vivían la vida de principes y rehenes, el muchacho crecía, y el padre logró convencer a un rico mercader a que tratara de — digamos — hacer que toda su familia fuese llevada de contrabando, de vuelta a su reino natal de Qin.

Ese mercader primero no quería tomar semejante riesgo, pero al final, el príncipe logró convencerlo, y la aventura les salió bien.

[…]

Episodio 74 – El Primer Pontífice Plebeyo

— De los nueve hombres — dos Cornelios, dos Fabios, un Emilio, un Licinio, un Manlio, un Junio, y finalmente un Claudio, solo dos eran puramente plebeyos, pero uno de esos dos plebeyos, terminó ganando aquel día.

Un detallado estudio del cargo de Pontífice Máximo, durante la república romana, y la vida de Tiberio Corunciano.

Transcripción Parcial del Episodio


Hola, les habla Abel, desde Pekín, China. Bienvenidos a mi podcast.

El Cuento de Roma, Episodio 74 – El Primer Pontífice Plebeyo.

El crujido de la puerta hizo que los ocho hombres, sentados en una habitación demasiado oscura para la hora del día, se dieran vuelta.

— “Otra vez llegas tarde, Cornelio,” murmuró uno de los Pontífices entre dientes.

Y era cierto.

El más joven de los Pontífices — de apenas 27 años de edad — llegaba tarde a la reunión, y los demás ya estaban enojados. El olor pútrido de la caja de madera, no muy lejos de ellos, hacía que todo el mundo se quería deshacer de esta reunión, lo mas rápidamente posible.

— “Pido disculpas,” respondió el joven.

— “Llegaste tarde el año pasado también,” respondió otro, obviamente enfadado. “Crees que esto es placer? Estar encerrados aquí, hasta que votemos a uno de nosotros?”

— “Es que anoche tuve que estar en la Curia Calabra,” respondió Cornelio en su propia defensa.

A lo que Cornelio se refería, era la obligación que algunos de los sacerdotes romanos tenían, de mensualmente pasarse una noche entera dentro de la tal llamada Curia Calabra — que estaba en el Capitolino.

Y esa noche, el sacerdote se iba a pasar el tiempo, observando la luna.

Y bueno — al parecer, ese sacerdote, de tanto observar la luna dentro de esa Curia Calabra, terminó durmiéndose — y para cuando se despertó, bueno — sus colegas en la sala de sufragios, ya lo esperaban con ansiedad.

El Pontífice Máximo de Roma había fallecido, y había que elegir a uno nuevo.

Y entre los nueve hombres — todos ellos pontífices menores, y todos sentados en esa cámara oscura, tenemos que uno de ellos, era un miembro de nuestra Saga Familiar.

Era Espurio Atio — el mas viejo de los nueve, y el único representante de la familia de los Emilios.

Y Espurio Atio — junto a los otros ocho hombres, estaban a punto de votar al próximo Pontífice Máximo de Roma.

— “Bueno, empecemos de una vez,” dijo Léntulo Caudino, otro de los Cornelios en esa habitación.

Un esclavo — al cual le faltaba la lengua para que no pudiese hablar, se puso a repartir cinceles de madera, de pino de alepo, y tablillas de cera, entre los candidatos.

Y bueno — mientras ellos votarán por el nuevo Pontífice Máximo, nosotros — empezamos así.

[…]

Y como para poder cerrar este tema — aquí va una lista de los poderes de un Pontífice Máximo.

UNO — El Pontífice Máximo regulaba las fechas de ceremonias, y las podía mover, a causa de eventos tales como inundaciones, relámpagos, o pestilencias.

DOS — El Pontífice Máximo tenía la última palabra de qué cosas iban a qué templo. Recordemos que oro se guardaba en el templo de Saturno, los libros de los magistrados se guardaban en el templo de Juno Moneta, y los libros Sibilinos se guardaban en el templo de Júpiter, aunque — bueno — existen versiones de unos guardias especiales — para esos libros.

Hablaremos de eso en más detalle, en nuestro Episodio 80 — La Guerra de los Mercenarios, porque en ese año, el año 240 AC, los Libros Sibilinos serán consultados otra vez, y una nueva tradición — las LUDI FLORALES — será creada.

TRES  La regulación del Calendario romano; tanto astronómicamente hablando, como en aplicación detallada a la vida pública del estado. Pontífices Máximos podían agregar o quitar días a un año, y eso lo hacían a veces para prolongar o acortar años, dependiendo si los Cónsules a cargo eran partidarios, o adversarios.

Y digo yo — wow!

Con ese poder, hasta podían mover fechas de elecciones, y ajustarlas, como se les daba la gana!

Y si no me creen — vean el título de nuestro futuro Episodio 183 — llamado “El Año que duró 445 días.

A que no adivinan cuál Pontífice Máximo hizo ese cambio?

Bingo!

Julio César mismo!

CUATRO — La administración de la ley relativa a los entierros, y lugares donde entierros eran permitidos. Los Pontífices Máximos también supervisaban la manera en la que antepasados eran venerados.

CINCO — La Superintendencia de todos los matrimonios por CONFERRATIO, es decir, todos los matrimonios Patricios legales. En otras palabras, el Pontífice Máximo era invitado a todas las bodas más importantes de Roma.

SEIS — La administración de leyes de testamentos y herencias. Esto — amigos míos — era un poder tremendo!

SIETE — La regulación de la moral pública. En otras palabras, el Pontífice podía ponerle multas a gente por cosas que hacían en público. Y creanme, en más de un caso, los Pontífices multaban hasta a miembros del Senado romano, y los senadores no podían decir ni “A.”

OCHO — El Pontífice Máximo designaba a las Vírgenes Vestales, prácticamente por sí mismo. Se pueden imaginar el trato, que los Pontífices recibían, de aquellas familias que trataban de conseguir, que una de sus hijas fuese admitida como una Vírgen Vestal!

NUEVE — El Pontífice elegía personalmente al Rex Sacrorum. Eso lo mencionamos hace unos minutos, ya.

DIEZ — El Pontífice tambien elegía a todos los sacerdotes Flamen, dentro del colegio de los flamines. De eso, tambien, mucho más en un futuro, pero basta que se acuerden que esos sacerdotes flamen no podían salir de Roma, ver una persona muerta, o una mesa sin comida.

ONCE — Muchos artefactos importantes eran puestos en la Regia, es decir, el edificio donde el Pontífice Máximo vivía. Entre ellos tenemos las tal llamadas “lanzas del dios Marte” — las cuales, según leyendas, vibraban cada vez que algo malo estaba por suceder.

Dicen que Julio César sintió la vibración de esas lanzas, el día antes de su propio asesinato.

Y FINALMENTE DOCE — Y ese era el poder mas grande de los Pontífices Máximos. Ellos tenían el derecho de crear leyes, en privado, junto a sus colegas, dentro del Colegio de Pontífices.

Después de eso, el Pontífice simplemente entraba al Senado, y pronunciaba esa ley como promulgada. Punto y aparte! Y los senadores — otra vez — no podían decir ni “A.”

[…]